De cuantos tratados de alquimia han llegado hasta nosotros, éste figura sin duda entre los más exquisitos. No sólo por la notable claridad con que expone sus operatorias, sino también por la extraordinaria belleza de sus ilustraciones, verdaderos emblemas filosóficos que describen, paso a paso, las distintas fases de la Gran Obra.
Cada lámina constituye algo más que un ornamento: es un lenguaje simbólico cuidadosamente elaborado, donde la imagen completa y esclarece aquello que el texto, fiel a la tradición hermética, apenas sugiere. De este modo, palabra e imagen se entrelazan para guiar al lector a través de las transformaciones de la materia y del espíritu que constituyen el corazón del Arte.
Por su contenido y su espíritu, esta obra puede considerarse digna heredera de Aurora Consurgens, con la cual comparte la misma profundidad simbólica y la misma atención a la operatoria alquímica. Ambos textos, cada uno a su manera, conducen al lector hacia la comprensión de los procesos que rigen la regeneración filosófica de la materia.
Hoy, por primera vez, este tratado se presenta traducido íntegramente al español, permitiendo que un público más amplio acceda a una de las obras más bellas y sugestivas de toda la literatura alquímica.

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