Este texto resulta particularmente esclarecedor en lo que concierne a la preparación de un líquido singular, un licor extraño y filosófico capaz de arrancar a las plantas su esencia más íntima, su Ens o principio vital, para emplearlo con fines eminentemente medicinales.
Tal procedimiento corresponde a lo que la tradición hermética ha denominado la Circulación Menor, operación mediante la cual el filósofo separa, purifica y exalta la virtud oculta del reino vegetal. En este punto, el tratado coincide de manera notable con trabajos posteriores —más sistemáticos y explícitos— como los de Gosset, publicados también bajo este mismo sello editorial, donde se examinan con mayor detalle ciertos aspectos prácticos de esta operación.
Pero la importancia de este libro no se limita a la terapéutica vegetal. Nos encontramos, además, ante uno de los primeros textos que menciona de forma directa el Spiritus Mundi (SM), ese principio universal que anima toda la naturaleza y que los filósofos han buscado fijar desde los orígenes del Arte. En relación con él, el autor introduce la noción de la materia indeterminada, aquella sustancia que la naturaleza dejó sin especificación definitiva y que, precisamente por ello, constituye el punto de partida de las operaciones superiores.
Es con esta materia —y con ninguna otra— con la que el verdadero alquimista emprende la Circulación Mayor, operación más profunda y universal que la anterior. De ella se obtiene finalmente el agua mercurial de los filósofos, dotada de cualidades extraordinarias y considerada por muchos maestros como el fundamento mismo de toda la práctica alquímica.

0 Reviews:
Publicar un comentario