Aunque no la menciona explícitamente, por los atributos que describe el lector atento puede reconocer la materia con la que, según el autor, debe emprenderse el trabajo. El texto de Le Tesson refuta con firmeza las destilaciones y sublimaciones vulgares, y se muestra igualmente contrario al abuso de alambiques y de todo artilugio propio de una química excesivamente artificiosa, más cercana al laboratorio moderno que al espíritu de la alquimia filosófica.
Para el autor, toda la operación se reduce a una simplicidad casi desconcertante: un solo vaso, una sola materia y un único régimen. En ese marco sobrio se desarrolla la totalidad de la Obra. Asimismo, deja entrever dónde habita el llamado oro de los sabios: una sustancia completamente vulgar, al alcance tanto del rico como del pobre, y que sin embargo pasa inadvertida para la mayoría.
La presente traducción, realizada a partir de diversos manuscritos, ha requerido largos meses —si no años— de recopilación, cotejo y trabajo paciente. Hoy ve finalmente la luz bajo el sello Rhoend, puesta a disposición de los amantes de la alquimia experimental

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