Sj
Por ahí tengo un informe sobre todo lo que descubrí sobre el alcohol, pero por el momento solo lo comparto con amigos interesados. No obstante, me pareció buena idea incluir esta recopilación histórica sobre los usos y virtudes del alcohol que, como dicen los sabios, puede ser una bebida soberana y medicinal, como un poderoso veneno.

La extraje de Medscape (revista electronica sobre medicina):

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El consumo de alcohol a través de la historia está fuertemente ligado a las molestas complicaciones de la vida: normas sociales, cultura, rituales, religión, economía, creencias médicas, momentos de diversión, y probablemente mucho más. Al parecer, el uso terapéutico del alcohol es tan antiguo como el alcohol mismo, y no es sorprendente que sea común a muchas culturas de todas las épocas y de diferentes partes del mundo. En las siguientes diapositivas haremos un breve recorrido por diversas sociedades para conocer qué bebidas utilizaban, y los motivos médicos por los cuales lo hacían, a medida que avanzamos en la comprensión de los pros y los contras del alcohol y su relación con la salud y el bienestar en este, nuestro Siglo XXI.

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Vinos de arroz y remedios herbarios en la China antigua

Los vasos de barro descubiertos en el norte de China, que datan de 7000 a 6000 a.C., al parecer son la prueba más antigua de la existencia del alcohol. Contenían una mezcla de vino de arroz, endulzado con miel y uvas.[2,3]

Yao jiu, o alcohol puramente medicinal (por contraposición al alcohol fermentado [huang jiu] y el alcohol destilado [bai jiu]), tenía aplicaciones específicas para los chinos antiguos, las cuales se basaban en el género y la edad de un paciente, así como en la situación y la enfermedad.[2,3]

Los remedios herbarios a base de alcohol son parte de todas las obras chinas importantes sobre las prescripciones herbarias y la medicina, y se consideraba, a nivel general, que promovían el "calentamiento" y la "vitalización" de la sangre.[4] En la literatura médica china se hace alusión a las circunstancias que precisaban beber alcohol, así como las cantidades requeridas, y también se describen los efectos secundarios tanto del uso, como del abuso de alcohol.[4]

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La cerveza y el vino en el Egipto faraónico

La cervecería más antigua que se conoce data de alrededor del año 3400 a.C., y se considera que estaba ubicada en Nejen (también conocida como Hieracómpolis) en Egipto. La elaboración de cerveza se consideraba un arte refinado en el Egipto faraónico, y la cerveza era una "necesidad vital" popular. Osiris, dios de la vida y de la muerte, también era dios del vino, el cual se consideraba una poción renovadora que se importaba principalmente para las clases acaudaladas. Tanto la cerveza como el vino fueron parte integral de la vida ritualista y se vinculaban a la salud y la religión. El consumo de alcohol era generalizado y a la vez moderado, con fines "placenteros, nutricionales, medicinales, de ritual religioso, de remuneración, y funerarios".[2,3]

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El vino y el refinamiento en la Grecia clásica

El vino era considerado un agente terapéutico para el cuerpo y la mente, tanto de hombres como de mujeres,[7] y los médicos de la Grecia clásica[6] lo prescribían ampliamente para males como "aire", mal aliento, cáncer y heridas, así como para "laxar los intestinos".[2] Hipócrates consideraba al vino como una medicina adecuada para muchos trastornos, excepto los que implicaban "una pesadumbre abrumadora del cerebro".[2] El vino desempeñaba un papel activo en la patología y el tratamiento (para uso interno y externo),[7] y los médicos griegos aplicaban su criterio en relación a sus usos adecuados.[6]

Tanto Hipócrates como Galeno clasificaron su conocimiento del vino en medicina, y describieron los efectos positivos y negativos del consumo de alcohol. Sus terapias eran sensibles al color, procedencia, sabor o consistencia, olor y edad del vino, y se dirigían a edad, género y estilo de vida del paciente, lo mismo que a la enfermedad.[6] Galeno pensaba que las terapias alcohólicas no eran apropiadas para los niños, pero que eran eficaces en los ancianos.[6]

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Remedios e ingestión compulsiva del vino en el Imperio Romano

El uso del vino como medicina en el Imperio Romano estuvo influido por las tradiciones griega y etrusca.[8] Los romanos adoptaron una mezcla de vino e incienso o mirra para adormecer los sentidos antes de una intervención quirúrgica, práctica que se considera derivada de la medicina talmúdica.[9] El consumo de vino para diversos propósitos, notablemente para sustento y placer, aumentó en el segundo siglo antes de Cristo y, con la expansión del imperio, se difundió ampliamente.[10] Quizá por primera vez en la historia, la bebida compulsiva se convirtió en un pasatiempo popular.

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El agua de la inmortalidad en la Edad Media

Por toda Europa en la Edad Media, la elaboración de cerveza fue una actividad importante para monasterios y órdenes religiosas.[3] La cerveza era una fuente esencial de sustento:[11] entre los años 1000 y 1500 d.C. se consideraba que el adulto promedio en Inglaterra había consumido aproximadamente un galón de esta bebida por día.[3] Los médicos y los monjes continuaban creyendo en las propiedades medicinales del alcohol, incluyendo (con entusiasmo) las de los nuevos brebajes destilados, como el aqua vitae ("elíxir de la vida"), un "medicamento divino".[2]

En la Polonia del Siglo VIII y la Rusia del Siglo XIX, al vodka, que se elaboraba con fruta, hierbas, especias, ajenjo, bellota, abedul, achicoria, acedera, eneldo, rábano picante, menta y limón, se le atribuían propiedades medicinales.[11]

El médico Arnaldo de Vilanova consideraba el aqua vitae una "cura para todas las enfermedades",[3] que proporcionaba tibieza contra las fiebres y "enfermedades frías", y que también prevenía la peste (siempre al acecho). Concebía la destilación como "la esencia de la vida",[12] En Liber de vinis describió las propiedades medicinales del alcohol, que eran "adecuadas para toda edad, toda época y toda región". El alcohol ayudaba a confortar el corazón, curaba "las llagas en la cabeza", favorecía la digestión y el apetito, y protegía contra la ictericia, la hidropesía, el dolor en el pecho, y la gota. Lo utilizaba para tratar enfermedades de la vejiga y "mordeduras de perros rabiosos“, así como para estimular el valor y mejorar la memoria.[2,3]

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Pulque, aguamiel y alcoholes a base de maíz en Mesoamérica

El consumo de alcohol con propósitos sociales, rituales, medicinales y religiosos, al parecer se difundió ampliamente en toda la historia y las sociedades. En Mesoamérica, los datos indican que los mayas fermentaban el aguamiel y el alcohol a base de maíz ya desde 1000 años a.C.[1] El alcohol también se obtenía de cactáceas, frutas y corteza,[2] según se refleja en artefactos sobrevivientes, y se describió en varios códigos escritos por los conquistadores españoles. Se piensa que el uso medicinal del alcohol estaba difundido ampliamente en los países de la América precolombina y variaba de acuerdo a las clases sociales y las culturas individuales.[2]

Prisionero en la Torre de Londres en 1603, Sir Walter Raleigh preparaba un "gran cordial", una mezcla alcohólica de más de 40 plantas y hierbas recolectados de los países de América, un "elíxir de la vida" que al parecer había recibido la aprobación de la Reina de Dinamarca.[12]


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Una cuestión de dosis

Hasta gran parte de los periodos del Renacimiento y la Ilustración persistía la creencia en las propiedades restauradoras y medicinales de la cerveza y el vino, pese a una mejor comprensión anatómica. El alcohol se prescribió en los hospitales de Londres hasta el Siglo XVIII, y a medida que aumentaron los conocimientos médicos también aumentó el escepticismo sobre el papel que desempeñaba el alcohol en cuanto a la salud, y se advirtieron cada vez más las consecuencias negativas del alcoholismo.[2]

Aunque los médicos más refinados comenzaron a cuestionar el uso de remedios "folclóricos" a base de alcohol, al parecer David Hume fue tratado de sus crisis nerviosas (una "enfermedad de los eruditos") con terapias alcohólicas, y todavía se prescribían tónicos alcohólicos a los niños para diversas enfermedades.[2]

El té, importado de Asia, comenzó a arraigarse como una nueva panacea, tal vez superando al alcohol como la nueva curación "milagrosa" de todos los males.[2]

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La locura de la ginebra

Entre las semillas del cambio introducidas en Inglaterra por el Rey de Holanda, Guillermo de Orange, hubo una nueva bebida alcohólica popular: el agua de enebro destilada ("ginebra" o "gin"), que se consideraba un tónico ideal para el tratamiento de los males del estómago, la gota y los cálculos biliares, así como para los riñones, el hígado y el corazón.[12] Según el médico irlandés, Dr. Robert Bentley Todd, profesor médico en el King's College, en Londres, Reino Unido, ayudaba a los procesos de curación natural.[11]

La ginebra, económica y ampliamente difundida, produjo una adicción generalizada y provocó una crisis de salud pública equivalente a la epidemia de heroína que se vive actualmente.[12] Una serie de iniciativas políticas, la petición en 1726 por el Royal College of Physicians, el Acta sobre la Ginebra de 1736, la tributación exigente y las políticas policiales, finalmente ayudó a calmar la "locura de la ginebra".[11,12]

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Absenta, el hada verde

El ajenjo, un ingrediente de botica favorito por milenios, con propiedades terapéuticas conocidas desde el Egipto antiguo, se consideraba como el principal componente medicinal del absintio, un brebaje alcohólico de color verde brillante con sabor a anís que, según la sabiduría popular, fue creado en Francia en 1792 por el médico Suizo Pierre Ordinaire.

El absintio, o "hada verde", es un alcohol de graduación 120, que causó euforia en la sociedad artística parisina del Siglo XIX, y fue celebrado por Charles Baudelaire, Paul Verlaine y Arthur Rimbaud. Los supuestos efectos medicinales atribuidos a la bebida irradiante aliviaban de la indigestión, los parásitos intestinales, el reumatismo, las costras en las vírgenes, y los dolores del parto. Sin embargo, la absenta fue prohibida en toda Europa a principios de la década de 1900, por causar "absentismo", un síndrome desagradable caracterizado por temblores, convulsiones y alucinaciones.[2]

Actualmente, la ciencia nos dice que la clase artística probablemente solo estaba sufriendo de alcoholismo y síntomas de abstinencia de alcohol. La absenta, incluidas las muestras de principios de siglo, no parece contener ningún alucinógeno o sustancias psicoactivas aparte del etanol.[17]


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Julepe de menta, cocteles y tónicos en Estados Unidos

El julepe de menta, una combinación de menta y whisky (y tal vez el ancestro del coctel moderno), fue creado en el sur de Estados Unidos en el Siglo XVIII. Algunos médicos lo prescribían como tratamiento para "toda clase de trastornos y enfermedades del clima meridional".[12] Como tónico o panacea, el julepe de menta formaba parte de una serie de bebidas pseudomedicinales conocidas como "cordiales", "medicinas de patente", y "elíxires para el estómago", comúnmente utilizados para "tratar los temperamentos de las mujeres". Otros tónicos populares de la época, menos coctel que medicina y a menudo comercializados como libres de alcohol, fueron el Parker’s Tonic (alcohol a 42%), Dr. Hoofland's German Bitters (alcohol a 26%), Dr. Kaufmann's Sulphur Bitters (alcohol a 26%), Whiskol (alcohol a 28%), Colden's Liquid Beef Tonic (alcohol a 27%), y el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham para las "dolencias femeninas".[12]

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Movimientos antialcohólicos

Durante la Guerra Civil, ante la falta de medicamentos, el brandy, el ponche y el ponche de huevo, se usaban con frecuencia para tratar el choque, enfermedades, desmayos y mordeduras de serpientes.[12] Tal vez esto ayudó a difundir el uso y el abuso del alcohol, influyendo en el desarrollo del movimiento antialcohólico.[12] Oficialmente fundado en 1808 en Estados Unidos, en 1817 en Inglaterra, en 1818 en Suecia, en la década de 1820 en Irlanda, y en 1836 en Nueva Zelanda,[3] la mayoría de los movimientos antialcohólicos al principio se oponía al consumo de licores fuertes, a favor de bebidas más débiles, como la cerveza y el vino, antes de volverse en contra de las bebidas alcohólicas de todo tipo. Conforme aumentó el conocimiento médico a finales del Siglo XIX, el alcohol llegó a ser menos popular para aplicaciones clínicas, su uso como "tratamiento" se asoció cada vez más a "medicinas folclóricas" ineficaces (no científicas).

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Los vientos del cambio y la prohibición

El uso de alcohol con fines terapéuticos dividió a la profesión médica en los primeros años del Siglo XX. Ante la falta de otras opciones, en algunos casos se utilizó como terapia durante la epidemia de influenza española, y como tratamiento para la neumonía.[12] Sin embargo, la percepción creciente de los efectos secundarios de su consumo excesivo emitió una alerta para su prohibición total, que tuvo consecuencias en varios países, tales como Rusia (1916-1917), Noruega (1919-1927), Finlandia (1919-1932), y Estados Unidos (1920-1933).[3]

En Estados Unidos, el alcohol terapéutico alcanzó nuevas alturas durante los años de la prohibición generalizada. A los médicos estadounidenses se les permitían 100 prescripciones de "whisky medicinal" durante un periodo de tres meses, lo cual ascendió a 1,8 millones de galones en 1927.[11]

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Actitudes modernas

Con gran cantidad de investigación médica en el Siglo XX, que informó sobre los efectos negativos del alcohol, no es sorprendente que su uso terapéutico fuera disminuyendo, hasta un cese virtual. Sin embargo, ¿cómo interpretar la evidencia creciente de las posibles propiedades cardioprotectoras del consumo moderado de vino? ¿Y qué hay del bienestar social que conlleva compartir una o dos copas? El debate médico continúa.



REFERENCIAS:
  1. Unschuld PU, Tessenow H. Huang Di nei jing su wen. An Annotated Translation of Huang Di's Inner Classic—Basic Questions. Berkeley and Los Angeles: University of California Press; 2011. Consultado el 3 de febrero de 2017. http://www.rgm.hu/download/Huang_Di_Nei_Jing.pdf
  2. Gately I. Drink: A Cultural History of Alcohol. New York: Gotham Books; 2008.
  3. Hanson DJ. Historical evolution of alcohol consumption in society. In: Boyle E, Boffetta P, Lowenfels A, et al, eds. Alcohol: Science Policy, and Public Health. Oxford: Oxford University Press; 2013.
  4. Fruehauf H. Alcohol use in traditional Chinese formulas. ClassicalChineseMedicine.org. Consultado el 4 de febrero de 2017. https://classicalchinesemedicine.org/gpa/alcohol-use-in-traditional-chinese-formulas/
  5. Nunn JF. Ancient Egyptian Medicine. Norman: University of Oklahoma Press; 1996.
  6. Jouanna J. Greek Medicine from Hippocrates to Galen. Allies N, trans. Leiden and Boston: Brill; 2012.
  7. Villard L. [Wine and women: an overlooked passage in the Hippocratic Corpus]. Rev Etud Grec. 1997;110:362-380. Consultado el 5 de febrero de 2017. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17228502
  8. Etruscan and Roman medicine. University of Virginia Historical Collections at the Claude Moore Health Sciences Library. 2007. Consultado el 4 de febrero de 2017. http://exhibits.hsl.virginia.edu/antiqua/etruscan/
  9. Faria MA. Another medical journey to ancient Rome and Roman medicine with medical historian Plinio Prioreschi, MD, PhD. Surg Neurol Int. 2015;6:104. Consultado el 4 de febrero de 2017. http://surgicalneurologyint.com/surgicalint_articles/another-medical-journey-to-ancient-rome-and-roman-medicine-with-medical-historian-plinio-prioreschi-md-phd/
  10. Institute of Alcohol Studies. Chapter 2: a brief history of alcohol in Europe. In: Report: Alcohol in Europe. 2006. Consultado el 10 de febrero de 2017. http://btg.ias.org.uk/pdfs/alcohol-in-europe/alcoholineu_chap2_en.pdf
  11. Brownlee N. This Is Alcohol. London: Sanctuary; 2002.
  12. Barr A. Drink: A Social History of America. New York: Carroll and Graf; 1999.
  13. Berdan FF, Anawalt PR. The Essential Codex Mendoza, Vols 2, 4. Berkeley: University of California Press; 1997. Consultado el 9 de febrero de 2017. http://www.ucpress.edu/op.php?isbn=9780520204546
  14. Sandler M, Pinder R, eds. Wine: A Scientific Exploration. New York: Taylor and Francis; 2003.
  15. Saturday 10 October 1663. The Diary of Samuel Pepys. Consultado el 11 de febrero de 2017. http://www.pepysdiary.com/diary/1663/10/10/
  16. L'Antiquaire Distillateur. Story of the absinthe by l'Absintherie Bourbonnaise. musedefrance.com. Consultado el 11 de febrero de 2017. http://www.musedefrance.com/histoireuk.html
  17. Lachenmeier DW, Nathan-Maister D, Breaux TA, Sohnius EM, Schoeberl K, Kuballa T. Chemical composition of vintage preban absinthe with special reference to thujone, fenchone, pinocamphone, methanol, copper and antimony concentrations. J Agric Food Chem. 2008;56:3073-3081.
  18. Rush B. An Inquiry Into the Effects of Ardent Spirits Upon the Human Body and Mind. 1819. archive.org. Consultado el 11 de febrero de 2017. https://archive.org/stream/2569031R.nlm.nih.gov/2569031R#page/n3/mode/2up/search/medical

http://www.Bewarenight.com
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Sj
Más allá de esta exposición, hay que reconocer que es dañino al alcohol, al punto que la ciencia dice que ni una copita es saludable, según recientes estudios que lo asocian con el cáncer y distintos tipos de enfermedades.

El estudio, de la prestigiosa revista The Lancet parece objetivo, porque se basa en estadísticas. 

Links de las notas que hablan de lo dañino que es:

https://www.diariolibre.com/estilos/blogs/diario-de-nutricion/la-ciencia-dijo-no-al-alcohol-LB10666814

https://www.ticbeat.com/salud/ninguna-cantidad-de-alcohol-es-buena-segun-la-ciencia/

https://www.bbc.com/mundo/noticias-45296409

https://www.bbc.com/mundo/noticias-47213172
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artskhemia
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Un buen brandy un buen remedio

Al menos, en el pasado lo ha sido siempre. Veamos la información recopilada:

Un problema para los médicos era reconciliar que el brandy (la forma de alcohol más utilizada) parecía tener efectos estimulantes y sedantes. Sin embargo, está claro que el uso de emergencia del brandy fue como estimulante: la Farmacopea Británica de 1907 analiza el alcohol en lugar del brandy específicamente, y afirma:
 
“Como estimulante circulatorio, el valor del alcohol es indudable; aumenta la producción de sangre del corazón y aumenta ligeramente la presión arterial ... Su acción puede deberse a un efecto estimulante directo sobre el músculo cardíaco o al hecho de que proporciona una fuente de energía fácilmente asimilable ".
 
Durante mucho tiempo se había observado que si un paciente se desmayaba, una dosis de brandy ayudaría a su reactivación, pero este efecto era demasiado rápido para ser debido a un efecto farmacológico y era claramente un reflejo causado por la estimulación de los nervios en la boca.
 
Dixon, en experimentos con animales y humanos, investigó el efecto del alcohol sobre el ritmo cardíaco, el gasto cardíaco, los vasos y la presión arterial. El alcohol diluido tuvo efectos inconsistentes en la frecuencia cardíaca, pero “cuando se toma alcohol concentrado, del 20 al 50 por ciento por la boca, el pulso durante uno o dos minutos siempre se acelera; esta no es una acción peculiar del alcohol y puede observarse después de la administración de cualquier irritante como la mostaza y el agua, o incluso después del agua sola si está lo suficientemente caliente ".
 
Sin embargo, el alcohol es un 50 por ciento  era un "estimulante" más eficiente que las otras sustancias (mostaza, aceite esencial, agua caliente) que se probaron ... aceleraron el corazón considerablemente.
 
Si el alcohol se retuvo en la boca solo unos segundos y luego se escupió, el efecto se desvaneció rápidamente, pero si se introdujo en el estómago, la aceleración se prolongó durante media hora o más .
 
Él demostró que este no era un efecto farmacológico porque "cuando la misma cantidad de alcohol se diluye bien, estos efectos no se ven" .
 
Cuando el corazón se efundió con alcohol en bajas concentraciones (0.1–0.2%), el gasto cardíaco aumentó pero a concentraciones más altas, disminuyó. Sus hallazgos sobre el efecto sobre la presión sanguínea están en desacuerdo con los descritos en la farmacopea: “El gasto cardíaco aumenta y el efecto total de los vasos es más bien hacia la dilatación que la constricción, de modo que la presión sanguínea puede aumentar o permanecer constante según cuál de estos dos factores mantiene el equilibrio ".
 
Si bien no se puso en duda su valor en el desmayo neurogénico, las opiniones variaron sobre su valor en el desmayo como resultado de la hemorragia, ya que se decía que el alcohol inhibía la coagulación. Sin embargo, se usó en la hemorragia severa, en particular la hemorragia obstétrica, pero también en otras formas de hemorragia .
 
También se administró brandy por inyección, por vía rectal e incluso por vía intravenosa. En la reanimación (exitosa) de una paciente con un embarazo ectópico roto, "se inyectaron ocho pintas y media de solución salina caliente con una onza de brandy"
 
Para condiciones menores, los tónicos se usaban mucho como estimulantes y el alcohol era la base de muchos de estos, cuya concentración de alcohol a menudo era mayor que la del vino y se acercaba a la del jerez o el oporto.
 
El alcohol también se usó como estimulante en la hipotermia, ya que se pensaba que la vasodilatación periférica y la sensación de calor que provocaba eran útiles, a pesar de que se sabía que la vasodilatación causaba pérdida de calor y empeoraba la hipotermia. Incluso ahora, cuando esta condición es mucho más conocida, los caminantes y cazadores toman un frasco de espíritus para calentarse en los días de invierno.
 
Farmacológicamente, el alcohol es un depresor. La Farmacopea Británica lo describió como un estimulante cardíaco como se describió anteriormente, pero también dice que los "beneficios que se obtienen de su uso en diversas afecciones conocidas como shock nervioso (afecciones en las que el cerebro ya puede estar sobreexcitado) se deben a su depresor acción y no, como se ha dicho con frecuencia, un efecto estimulante ".
 
En 1920, el presidente de un simposio esperaba que la reunión aclarara la discrepancia, entre esta falta de evidencia experimental sólida, de que el alcohol es un estimulante y sigue siendo ampliamente utilizado como estimulante de la respiración y la circulación deprimidas o defectuosas .

Llegó a la conclusión de que "Uno debe permitir algo ... para una mayor tradición en la práctica clínica que en la ciencia experimental; pero no estoy satisfecho de considerar esto como la explicación completa de la anomalía. Creo que se puede permitir mucho peso considerando que los resultados experimentales se han obtenido en sujetos normales, mientras que la experiencia clínica se trata de funciones deprimidas, no solo por debilidad real, sino por inhibiciones debidas a la acción refleja o a influencias de los centros superiores ".

Como ejemplo: “Si el alcohol ayuda a la recuperación del síncope debido al miedo o al dolor, imagino que tenemos una condición en la cual la acción del corazón y el tono vasomotor están sujetos a una inhibición central severa, y ese alcohol ayuda a debilitarse y eliminar esta inhibición ".
 
 
Uso en fiebres
 
El alcohol se usó mucho en las enfermedades pirexiales, especialmente la neumonía y la fiebre tifoidea y hubo varias razones para su uso.

En primer lugar, bajó la temperatura por su efecto vasodilatador. Sus efectos depresores también fueron valiosos; "En la dolencia respiratoria, especialmente en la respiración rápida, superficial e ineficiente de la bronconeumonía, el alcohol calma la respiración y, por lo tanto, la hace más eficiente", mejorando así la oxigenación.

También redujo el delirio. 

El alcohol puede suministrar hasta el 40% de las calorías requeridas de un paciente. Se absorbe fácilmente, por lo que se recomienda su uso en personas con dificultades para absorber alimentos o con anorexia y vómitos. "En la fiebre aguda ... el alcohol es un alimento admirable, ya que no requiere digestión y se absorbe fácilmente" .
 
Usar como alimento
 
La Farmacopea Británica dijo que "la acción más importante del alcohol es sobre el metabolismo; en dosis ordinarias se oxida casi por completo, y ahorra la oxidación de la grasa ... supera el almidón y el azúcar en valor alimenticio, ya que peso por peso, contiene más energía ”.
 
Cuando se usaba como alimento, había un límite para evaluar qué alcohol podría metabolizarse, por lo que pequeñas cantidades a menudo eran mejores (esto también redujo el riesgo de intoxicación). No fermenta en el intestino y, por lo tanto, fue útil en flatulencias severas.

En la convalecencia, además de su valor calorífico, “ciertos pacientes se sienten más cómodos y contentos, se preocupan menos y toman su comida con mayor placer, si se les da alcohol. 

O, mejor dicho," alcohol en una forma en que el paciente lo disfruta ".

Obviamente, esto no es un efecto del alcohol en sí, ya que "difícilmente se mantendría que la misma cantidad de la droga, administrada en una mezcla desagradable, tendría el mismo efecto" . Esto perjudicó la investigación clínica sobre el uso de alcohol como "A ninguna persona, ya sea enferma o convaleciente, se le da alcohol puro y agua" y algunos de los efectos podrían ser causados ​​por "otros cuerpos presentes en vinos y bebidas espirituosas"

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Además de su uso como droga, brandy (y otros productos o bebidas alcohólicas) también se incluyeron dentro del término "comodidades médicas", una descripción de alimentos y bebidas para los enfermos, heridos y convalecientes. Las comodidades médicas también incluían extractos de carne de res, sopas, arrurruz y alimentos de fácil digestión. Sin embargo, las fronteras entre su uso como medicamento, como comodidad médica y como lubricante social se desdibujan a veces.
 
Antes de la insulina, el alcohol también se usaba como fuente de calorías en la diabetes, ya que una dieta lo suficientemente restringida para prevenir la glucosuria, podría no proporcionar suficientes calorías para mantener la vida, y el alcohol podría ser de gran valor.
 
Usar como sedante
 
No solo se podía usar el alcohol como estimulante, sino que también se usaba como sedante: “el principal efecto terapéutico del alcohol en un sentido beneficioso es que es un depresor agradable, particularmente eficaz para inhibir los impulsos periféricos, como el dolor aquí, y incomodidad allí, que disminuye esas preocupaciones triviales que molestan a los enfermos. En dosis más grandes tiene la ventaja de inducir el sueño ".
 
Específicamente, fue útil en el insomnio, especialmente en las personas mayores, y en casos de delirio e inquietud en enfermedades agudas e incluso en niños: 

"El alcohol es, supongo, el más valioso droga sedante e hipnótica que poseemos para bebés y niños pequeños ".
 
Otros usos
 
El alcohol también se usó por inhalación en anestesia para prevenir las complicaciones cardíacas del cloroformo y también se pudo usar antes de la operación para la medicación previa. También se usó por inhalación para el tratamiento de la insuficiencia cardíaca y podría usarse para disfrazar el sabor del aceite de ricino y, tal vez, otros medicamentos de sabor desagradable.
 
El alcohol también estimuló el flujo de jugos gástricos y sus efectos vasodilatadores fueron beneficiosos en la angina.
 
Disminución
 
El consumo de alcohol disminuyó gradualmente como resultado de una mejor comprensión de la patología y la farmacología del alcohol y mejores tratamientos alternativos, aunque sin duda, algunos médicos tardaron más en dejar de recetarlo que otros.
 
En el shock hemorrágico, la mejor comprensión del shock ocurrido durante la Primera Guerra Mundial y la aplicación más amplia de fluidos intravenosos llevaron al abandono del brandy, aunque todavía se mencionó (si no se recomienda) en relación con la hemorragia obstétrica en la década de 1930.
 
En la neumonía, su uso parece haberse desvanecido gradualmente, como se puede ilustrar citando artículos de la prensa médica.
 
En 1933 se recomendó como sedante y como alimento y fue particularmente útil para detener el delirium tremens en alcohólicos con neumonía, pero no se recomendó como rutina.
 
En 1936 se sintió útil para aquellos que estaban "más urgentemente enfermos" .
 
Otro autor, el mismo año, dijo que aunque el alcohol había sido la droga más utilizada en la neumonía, la oposición estaba creciendo ya que podría empeorar la insuficiencia circulatoria.
 
En 1941, las sulfonamidas estaban disponibles y en 1945 un autor simplemente dijo que no había observado ningún daño por alcohol, mientras que en 1949, se recomendaba que el alcohol no tuviera lugar en la neumonía, salvo en la prevención del delirium tremens.
 
 
Esta investigación fue financiada en parte por el Wellcome Trust por un Premio de Investigación a Corto Plazo en la Historia de la Medicina para Clínicos y Científicos para un estudio sobre "Medicina durante la Era Heroica de la exploración antártica 1895–1922".
 
 
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3117141/#!po=1.25000
 
 
https://www.resuscitationjournal.com/article/S0300-9572(11)00193-6/fulltext
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virologo

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El estudio de un químico cerebral conocido como 'sustancia P' revela un mecanismo potencial para tratar el trastorno por consumo de alcohol

En lo profundo del cerebro, la dependencia del alcohol crea una hipersensibilidad al estrés que dura mucho tiempo después de que se haya dejado de beber.

 


 

LA JOLLA, CA - ¿Qué causa que las personas desarrollen una dependencia del alcohol y mantengan su adicción, a veces durante décadas? Dada la complejidad del cerebro y los matices de la adicción, es una pregunta sin respuestas fáciles. Sin embargo, tiene una importancia social inmensa, ya que el trastorno por consumo de alcohol afecta a unos 15 millones de personas en los Estados Unidos y está asociado con innumerables lesiones, accidentes y problemas familiares que pueden abarcar generaciones.  

En un estudio que aparece en Science Advances , un equipo del laboratorio de neurociencia Scripps Research de Marisa Roberto, PhD , revela nuevos hallazgos sobre el papel que un químico cerebral llamado "sustancia P" puede desempeñar en el trastorno por consumo de alcohol. También comparten su descubrimiento de un mecanismo prometedor para tratar la enfermedad cerebral crónica.

"Conocer los impulsores moleculares de los cambios en las áreas del cerebro críticamente vinculadas a la dependencia del alcohol finalmente guiará el desarrollo de mejores tratamientos", dice la primera autora, Sophia Khom, PhD, investigadora asociada en el laboratorio de Roberto.

P no es solo para el dolor

El equipo diseñó el estudio para comprender, a nivel molecular, cómo la sustancia P está implicada en la dependencia del alcohol. Como neuromodulador, las células cerebrales liberan la sustancia P para comunicarse con otras partes del cerebro y el cuerpo. "La gente lo asocia principalmente con el dolor, pero rara vez como algo que podría ser importante en los trastornos adictivos", dice Khom.

Sin embargo, la sustancia P es dominante en la amígdala, una región del cerebro asociada con el estrés, el placer y la adicción. Como una llave que abre una cerradura, la sustancia P activa un receptor conocido como neuroquinina-1. Trabajan juntos como un sistema de señalización para ayudar al cuerpo a responder al estrés.

En un estudio en el que participaron ratas, Khom vio que el sistema de señalización salió mal después del consumo crónico de alcohol. Con el tiempo, el cerebro produjo cada vez menos sustancia P, pero el receptor de neuroquinina-1 se adaptó al volverse hipersensible a él. El equipo planteó la hipótesis de que esta dinámica crea un umbral cerebral más bajo para el estrés. Esto significaría que una pequeña experiencia o evento estresante que normalmente no sería problemático para una persona sana podría desencadenar un consumo excesivo de alcohol para las personas con trastorno por consumo de alcohol. 

Curiosamente, incluso después de que las ratas dependientes del alcohol no estuvieron expuestas al alcohol durante mucho tiempo, la hipersensibilidad se mantuvo. "No se recuperó con la abstinencia del alcohol", señala Khom. 

Roberto explica que la adicción es un trastorno por exceso de estrés, lo que significa que los pacientes experimentan un estrés excesivo. "Estar lejos de la sustancia adictiva es especialmente estresante", dice ella. "El alcohol es una automedicación que alivia esa respuesta al estrés".

La sustancia P y la neuroquinina-1 parecen desencadenar la liberación de un químico cerebral diferente llamado GABA (abreviatura de ácido gamma-aminobutírico), que produce los efectos relajantes o sedados del alcohol. El laboratorio de Roberto ha demostrado que el GABA elevado en la amígdala es crítico para el desarrollo de la dependencia del alcohol.

Un enfoque para el tratamiento.

Mientras exploraban la señalización del receptor de la sustancia P / neuroquinina-1, Khom y sus colegas descubrieron que era posible contrarrestar los efectos del alcohol utilizando un medicamento para suprimir el receptor demasiado sensible. Esto fue cierto solo entre las ratas que dependían del alcohol o estaban en retirada; no tuvo efecto en animales que no eran dependientes del alcohol.

Este es un descubrimiento prometedor, ya que se sabe que los medicamentos con aprobación de la FDA para otras afecciones bloquean el receptor de neuroquinina-1. Por ejemplo, los medicamentos aprepitant y fosaprepitant tratan las náuseas inducidas por la quimioterapia.

"En base a nuestros hallazgos que muestran el papel crítico de este sistema de señalización en la dependencia del alcohol, estas drogas pueden proporcionar un punto de partida prometedor para explorar para tratar subpoblaciones específicas de personas que padecen el trastorno", dice Roberto.

Los autores del estudio, " La dependencia del alcohol potencia la señalización del receptor de la sustancia P / neuroquinina 1 en el núcleo central de la amígdala de la rata ", son S. Khom, T. Steinkellner, TS Hnasko y M. Roberto. Hnasko y Steinkellner son investigadores de la Universidad de California en San Diego. 

El trabajo y los investigadores involucrados fueron apoyados por subvenciones del Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo y las becas posdoctorales Erwin Schrödinger del Fondo de Ciencia de Austria .

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artskhemia
Sobre el alcohol y los microbios, un estudio sugiere su efectividad. Una concentración de 40% o más de alcohol ingerido (o mantenido en la boca durante al menos un minuto) mataría a un gran número de bacterias intestinales y orales, pero es muy probable que cause algún daño al revestimiento del estómago. Daño que demora 24 hs en repararse. 

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