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Todas las enfermedades, salvo las degenerativas y/o las genéticas se producen por una mala defensa de nuestro organismo. Nos atacan patógenos y no sabemos cómo enfrentarnos.

El 80% de nuestro sistema inmune se aloja en nuestro sistema digestivo. Allí se producen la mayoría de los neurotransmisores que infieren en nuestro ánimo y pensamientos: de ahí que se le llame el segundo cerebro.

Toda enfermedad comienza en el intestino, dijo Hipócrates hace 3000 años.


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Solo en la actualidad, con el enfoque holístico del cuerpo, donde cada parte está conectada con otra y una cosa puede repercutir en la otra, y el cuerpo humano es un todo en sí mismo y no bloques separados, se le dio atención al axioma del filósofo.

Por lo demás, todo parece converger en el intestino.

 

Desde que se sabe que tiene el 80% del sistema inmune tomado, sabemos que es responsable de comandar o no una enfermedad.

Tiene una asociación recíproca con nuestro sistema nervioso central igual que éste sobre el intestino.

Las emociones afectan el intestino y el intestino afecta a las emociones. El 80% de la serotonina se produce ahí.

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LA MICROBIOTA

Por lo demás, y muy importante, es que el intestino aloja a la microbiota (una colonia de microorganismos que viven en nuestro intestino, en simbiosis con nosotros, llevando a cabo tareas claves: procesos de detoxificacion, tolerancia alimentos, la inmunidad etc )

De hecho se podría decir que somos más bacterias que humanos: nuestro intestino aloja trillones de microorganismos que poseen 100 veces más ADN que el de las células humanas.

La clave es que las bacterias trabajen para nosotros.

Un desequilibrio en la microbiota puede traer obesidad, depresión; intestino irritable, hipotiroidismo, etc

La microbiota está compuesta de bacterías, virus, hongos, archaea y protista, y funciona como un auténtico órgano, por eso le llaman el órgano olvidado.

La microbiota tiene funciones autoinmunes (70% de nuestro sistema inmune alojado ahi); funciones digestivas; funciones nutricionales, produciendo vitaminas y demás ; funciones metabólicas.

 

MICROBIOTA DESEQUILIBRADA

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¿Cómo mejorarla cuando la tenemos afectada?.

Es importante, siempre, consultar con un especialista, pero si sabemos que tenemos problemas digestivos, celiaquía, y otros desórdenes digestivos, es muy probable que tengamos una alteración en nuestra colonia interna de la microbiota.

 

Para mejorar la microbiota se puede utilizar alimentos probióticos y prebióticos, que mejorarán la flora intestinal.

Ideal los probioticos que contengan cepas mixtas, y que incluyan: Lactobacillus acidophilus, y Bifidobacterium bifidum, dos de los más importantes.

Consumirlos como suplementos es por tiempo limitado. Ahora los probioticos naturales, a través de los alimentos, es para toda la vida.

En términos generales debería generar mejor digestión , regulación del tránsito intestinal y sensación de bienestar.

 

 

EL GLUTEN Y SU TOXICIDAD

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El gluten, entre otras cosas, favorece la producción de una proteína llamada zonulina, descubierta por el premio Nobel Alessio Fasano en el año 2000, que hace que se aflojen las pequeñas y microscópicas uniones entre las células del intestino dando lugar a que se desperdiguen por el torrente sanguíneo hacia la circulación , tóxinas, patógenos y comida no digerida.

En resumen: la zonulina que es estimulada por el gluten causa síndrome de intestino permeable.

Esto causa inflamación generalizada, intolerancias alimentarias, enfermedades autoinmunes (celiaquía, diabetes), malabsorcion de nutrientes, colonización bacteriana, y sobrecarga de toxinas al sistema hepático porque es el órgano a donde se dirigen una vez toda la porquería está en la sangre.

¿Cómo lo resolvemos?

Para restablecer la pared intestinal es clave una dieta con caldo de huesos: alimentos no procesados o libre de carga de pesticidas; derivados del coco, frutas, vegetales fermentados, pescados grasos, frutas, etcétera.

Pero la pieza más importante es el caldo de huesos, sencillo de elaborar y que regenera la pared intestinal.

Se puede hacer ayunos de caldo de huesos: un día entero de caldo, o con dos ingestas de proteínas animal y vegetales verdes.

Se hacen por tres días y se recomienda en casos en que se sospecha el intestino permeable.

Se puede usar también suplementos como la L-glutamina : 1 a 2 gramos diarios aumentando si es tolerada a 10/15 grms (esto según la autora del libro Medicina Ancestral)

Otro que ayuda es el zinc, enzimas digestivas, y raíz de regaliz (está última mantiene estables niveles de cortisol y producción de ácido en el estómago)

Y también balancear con probióticos : sea por acción de suplementos o alimentos (el Kefir por ejemplo):

Basillus Claussi, basillus subtillis, saccharomyces boulardii, bacillus coagulans son los más estudiados para esta condición.

El tema intestino y cerebro es muy importante y hay que reconocer la conexión que existe: no solo la alimentación y la digestión tiene que ver, sino también el estrés, la preocupación constante, la ansiedad influyen en nuestro intestino haciendo que active el sistema nervioso simpático, disminuyendo las secreciones hormonales/enzimaticas y la peristalsis intestinal.

El estrés crónico impide que se repare el intestino, algo que sucede cada tantos días de forma natural.

Un flora bacteriana desequilibrada produce neurotoxinas que hace que el cerebro no funcione bien, y desarrolla enfermedades neurologicas.

Una dieta óptima es eliminar todos los cereales y azúcares e incorporar alimentos naturales y caseros : carne orgánica, huevos, pescados y mariscos, vegetales de todo tipo y grasas saludables .

Evitar alimentos procesados y enlatados, y es clave tomar caldo de huesos entre y con las comidas.



Resumen extraído del libro Medicina Ancestral.

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