Sobre el Autor y la alquimia



Rhoend.com fue fundada en 2014, pero el que escribe viene investigando el mundo del hermetismo y la alquimia desde hace más de 20 años. En principio éramos un gran equipo de personas formando esta web, con el tiempo cada uno siguió su camino y únicamente escribe su fundador inicial, que muchos sabrán mi nombre y  otros simplemente pueden llamarme Roark. Inicialmente fue un repositorio de ideas, libros, y textos está web, con el tiempo, y la participación de uno de sus integrantes, tomó una veta más comercial esta web, publicando libros basados en trabajos de mis amigos filósofos, que prefirieron mantener su anonimato. Estos libros son: El Gran Legado Hermético, La Sal de los Sabios, y Parergon. Mis últimos libros Ambrosia: la bebida de los inmortales, y Los frutos de la montaña de los Filósofos, El Oro de los Filósofos y La Mano del Filósofo, son íntegramente de mi autoría, y se notará en el giro de escritura, a diferencia del resto que fueron basados en esbozos de mis colegas herméticos, cuyos nombres algunos ya conocerán. Yo siempre he sido más escéptico que mis amigos por eso el contenido de mis últimos libros son más críticos. 


ADVERTENCIA: Los experimentos e información que se presenta en esta web no es para que lo pongan en práctica, y si lo hacen, corre por vuestra propia decisión y con la advertencia de que experimentar alquimia es peligroso si no se sabe lo que se busca y cómo se busca. Sean, pues, advertidos. No nos responsabilizamos de sus decisiones al leer la información de esta web.

Les saluda herméticamente

Roark Rhoend


SOBRE LA ALQUIMIA Y SU ORIGEN




Hoy les voy a contar una historia. La nuestra. La de nuestra alquimia. Hace muchísimos años atrás, en el viejo Egipto, la gente vivía como caníbales, totalmente desnudos e incultos, matándose y consumiéndose unos a los otros con desesperación. Estaban totalmente perdidos. No encontraban la luz y vivían en un reinado de oscuridad. 

En este preciso momento llega Osiris a Egipto heredando una tierra de muerte, una tierra de oscuridad primitiva, la tierra de Khemi, la Tierra Negra. Osiris se convirtió entonces en el primer Dios-Rey de Egipto, mucho antes de que se fundara la primera dinastía histórica o se construyera el primer templo. Instruyó a la gente, la sacó lentamente de su oscuridad, pretendió instaurar el Reino de los Cielos, el reino de la vida eterna sobre esta tierra negra de muerte.  Para hacerlo, Osiris les enseñó los rudimentos de la agricultura, el lenguaje y como adorar a los dioses. 

En el proceso él mismo se volvió un rey, y su esposa, la bella Isis, se convirtió en su adorada Reina. 

Como buen descendiente del Sol Ra, Osiris estableció la primera dinastía solar en la tierra de Egipto. El era el Rey y su mujer , Isis, la Reina. No solo gobernaban secularmente, sino espiritualmente: eran los mismísimos dioses que no envejecían jamás. 
 
Pero en el contexto alquímico hoy sabemos que Osiris era nuestro oro, u “oro filosófico” que debía casarse con Isis, nuestro mercurio , o “mercurio filosófico”, un matrimonio cuyo objeto era instaurar el Reino de los Cielos y conceder el Paraíso en la tierra. 
 
Pero el Rey y la Reina debían pasar por momentos tormentosos, de total negrura, y morir para producir algo más valioso que ellos mismos. El Sol (Osiris) y la Luna (Isis) tuvieron que pasar por el eclipse y sobrevivir al purgatorio de la tierra negra antes de poder instaurar el Reino que querían. Es algo muy parecido a lo que decía el alquimista Philaleteus
 
“Pero antes de la renovación de estas Naturalezas, deben en primer lugar pasar por el eclipse, tanto de Sol (oro) como de la Luna (mercurio) y la oscuridad del Purgatorio, que es la Puerta de la Negritud, y después de eso serán renovados con la luz del Paraíso. Esto alegóricamente se llama Muerte”. 
 
En el mito egipcio el niño divino, producto de esta unión, se le llama Horus, el hijo primogénito de Osiris y de la bella Isis. 

El mito nos dice que Horus fue concebido por Isis a partir del cadáver de Osiris. Para que el niño naciera, Osiris, nuestro oro, tuvo que morir, reducirse a cenizas negras. Pero de estas cenizas negras, y al modo del Fénix, nace nuestra Piedra Filosofal, con ayuda del amor de Isis (el Mercurio Filosófico). 

Hasta aquí la simbología alquímica es evidente. Pero hay mucho más. Y con esto , concluiremos que la herencia de nuestra alquimia viene del antiguo Egipto, sin lugar a dudas. 
 
Según el mito, con la muerte de Osiris, la tierra de Egipto fue usurpada por su hermano Set, quien fue clave en su muerte. Set estableció un nuevo reino en la que era la tierra negra, conocido como el Reino Blanco, porque lo gobernaba la corona blanca conocida como hedjet



 
Alquímicamente esto nos lleva a la blancura, la fase que sucede a la negrura. 

En esta fase, el Elixir nace por primera vez, como Medicina de Primer Orden. Aunque Horus fue concebido a partir del cadáver de Osiris, en realidad nació cuando la corona blanca dominaba la tierra de Egipto. 
 
Según el mito, Horus e Isis a través de ritos de magia pudieron resucitar a Osiris de la muerte. Pero Osiris ya no le interesaba los dramas humanos y cedió el poder a Horus, su hijo, dando así inició al reinado Rojo porque estaba gobernado por la corona Roja, el conocido como deshret
 



Este fue el verdadero reino espiritual, de la inmortalidad de los cielos, y fue visto como el mejor, el más honorable de los reinos. Del mismo modo que en alquimia el Elixir Rojo es mucho más soberbio que el blanco. 

Pero no se puede pasar al rojo si antes no se pasó por el blanco, como dicen los Sabios, y si el negro no ha sido el primer color. Esto los alquimistas medievales lo representaron muy bien: 



 
Y podrías estar tentado de imaginar que los alquimistas medievales y europeos sacaron su simbología del mito de Osiris y del lejano Egipto. Sin embargo, no pudo ser así, porque cuando los alquimistas escribieron sus tratados Egipto era una tierra olvidada, y no tenía la influencia que hoy podría tener por ejemplo. Apenas se hablaba de aquella lejana tierra. 
 
No sería hasta el siglo XIX que a través de la piedra Rosetta y la egiptología se comenzara a dar a conocer estos mitos. Hasta entonces, los pocos que visitaban Egipto se iban con las mismas dudas con las que ingresaban a aquella tierra. Recién entonces, con el desciframiento de los jeroglíficos, fue  que empezó Egipto a ser tomada en consideración por eruditos europeos y se descubrió un mundo fascinante que aun hoy día nos sigue asombrando. 
 
Los alquimistas europeos no tenían todavía este conocimiento, y lo que describieron ellos en sus textos, eran fruto de la observación de sus redomas y matraces, que ahora vemos que se condice con el mito antiguo de los dioses de Egipto. 

Hasta que punto estamos sumergido en los cultos solares que al rezar y decir Amén pocos sabrán que se está invocando un dios egipcio llamado Amén. O que el festejo de navidad coincidía con un culto solar del antiguo Egipto. 
 
La cuna de la alquimia poca duda cabe que fue Egipto. El Khemi, origen de la palabra alquimia (“al” fue un añadido posterior árabe) que significa Tierra negra, o el arte sobre la Tierra Negra, una tierra donde cruzaron dos reinos, el blanco y el rojo, hace miles de años.


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