La rebelion de la filósofa Ayn Rand

¿Qué sucedería si un día todos los inventores, los creadores e ingenieros, la gente brillante, desaparecieran?.

¿Cuál es el motor que mueve el mundo?

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Es lo que propone el libro de la filósofa Ayn Rand, La Rebelión de Atlas. Una obra magnifica donde desarrolla lo que es el objetivismo, en una mezcla de política, filosofía, romance, metafísica, misterio y ciencia ficción.

“La historia de La rebelión de Atlas presenta el conflicto de dos antagonistas fundamentales, dos escuelas opuestas de filosofía, o dos actitudes opuestas hacia la vida. Como forma breve de identificarlas, las llamaré el eje "razón-individualismo-capitalismo" versus el eje "misticismo-altruismo-colectivismo"

Ayn Rand — Conferencia en el Ford Hall forum de 1964


En esta fabulosa novela, una de las mejores que he leído en largo tiempo, con más de mil trescientas páginas, la autora comienza con una pregunta clave que reaparece a lo largo de la novela: ¿Quién es John Galt?

Es tarea del lector descubrirlo. Y con ello, entender la rebelión que puede cambiar el mundo. Este libro, según se sabe, ha movilizado a miles de personas en todo el mundo. De hecho, luego de la Biblia, es el que más ha movilizado pensamientos y cambios de paradigmas. No es para menos. Cuando uno descubre lo que plantea la autora se le caen 2000 años de pensamiento filosófico. Y comienza a cuestionarse incluso su propia moralidad.

En si, el argumento más devastador es el que apunta al altruismo, y que, en palabras de Rand:

"Desafío el código moral del altruismo. El precepto de que el deber moral del hombre es vivir para otros, de que debe sacrificarse a sí mismo por los demás, que es la moral actual.”

Aquí un interesante video de sus reflexiones sobre el amor al prójimo, argumento tan usado por el cristianismo como la pieza fundamental de su fe (heredada de Hillel, el rabi del cual abrevó Jesús):

El libro es un compendio de intensas reflexiones al respecto. Extraigo al azar:

“Castigarle por un crimen cometido antes de nacer, es una burla a la justicia”.

“Los valores del espíritu son más preciosos que la materia, una moralidad que os enseña a despreciar a una prostituta que entrega su cuerpo indistintamente a cualquier hombre, esa misma moralidad os exige que vendáis vuestra alma al promiscuo amor de cualquiera que se acerque a vosotros.”


Rand fue muy criticada por sus posturas que, para muchas personas, eran carentes de empatía. Como cuando menciona que no hay que sacrificarse por los subnormales Pero su visión, su profunda inteligencia, nos hace reflexionar en diversas partes de su extensa obra . Lo mismo cuando plantea el sentido de la vida y lo responde de manera impecable (click aquí.)

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DETENIENDO EL MOTOR DEL MUNDO

¿Cómo es posible detener el motor que mueve el mundo?.

Esta pregunta, planteada por Rand en su novela, tiene una elocuente respuesta en la conversación que mantiene Rearden, el creador de una aleación de metal nuevo en el mundo, con el misterioso Francisco D` Anconia.


Hela aquí:

-Todo el mundo puede ser detenido por algo, míster Rearden.

-¿Cómo?.

-Se trata de averiguar el motivo impulsor de los seres humanos.

-¿Cuál es?.

-Debería saberlo, míster Rearden. Es usted el último moralista que queda en el mundo.


(..) El motivo que mueve al mundo no es otro que el código moral por el que nos regimos.



Este código moral no es otra cosa que la erradicación de todo sacrificio. Algo así como la visión de un comerciante de valores: totalmente justa. Es lo que es. Sin añadidos.

Rand escribe un libro que es como un grito a la individualidad de cada ser humano y el respeto por la misma.

Rescato algunas frases/reflexiones del libro de Rand:

“Una ciudad es una muestra fría del valor humano; del valor de quienes idearon el primer tornillo, la primera tuerca y el generador eléctrico, y desearon fabricarlos. No dijeron “me parece”, sino, “asi es” y expusieron la propia vida en ello”.


“Cuando predica (un hombre) contradicciones, lo hace a sabiendas de que alguien aceptará el fardo de lo imposible, de que alguien lo hará funcionar para él, al precio de su propio sufrimiento o de su vida. La destrucción es el precio de las contradicciones”.



Recordemos las cruzadas, los Cátaros, y todos aquellos que , en contradicción con el dogma imperante de la Iglesia, terminaron destruidos en su propio pensamiento. Pero la contradicción estaba en el propio credo religioso.

Lo mismo este otro pensamiento de Rand (aclarado en muchas partes de la novela con ejemplos interesantes):

“El deseo de no ser nada, es deseo de no ser”.


Estoy convencido que tras la lectura de la novela no quedará nadie indiferente. Se presentan los dos bandos en disputa – místicos, objetivistas – cuyas características son bien nítidas. Mientras uno aboga por el bien de la comunidad y no el propio (al menos así es la teoría, aunque no la realidad), el otro justamente es un canto al bien en uno mismo sin enmascaramientos. Pues el ser humano es un fin en sí mismo, no puede ni debería ser el medio para los fines de otros. Sacrificarse y sacrificar a otros es una monstruosidad, según la autora.


LA JUSTICIA AUTENTICA

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He aquí el mensaje trascendental de la novela: tanto la compasión como la crueldad nos alejan de la auténtica justicia.

Que en su balanza no posee nada más que ecuanimidad.

Cuando Rand describe el rostro de John Galt (quien ha detenido el motor que mueve el mundo, un genio anónimo), lo deja bien en claro:

“Pero no había crueldad ni compasión en el rostro de Galt, tan sólo la expresión imparcial de un hombre justo”.

Esta otra cita es muy interesante para meditar:

“Vosotros que habláis de “instinto moral” como si se tratara de un don separado, opuesto a la razón, debéis saber que la razón humana es su facultad moral. Un proceso de razón es un proceso de constante elección, en respuesta a la pregunta: ¿verdadero o falso? ¿Cierto o equivocado? ¿Está bien o mal plantar una semilla para que crezca?.¿Está bien o mal desinfectar una herida con el fin de salvar la vida de alguien?.¿Está bien o mal que la naturaleza de la electricidad atmosférica se vea convertida en fuerza dinámica?. La respuesta a tales preguntas os da todo cuanto tenéis. Y tales respuestas proceden de la mente del hombre, una mente de intransigente devoción hacia lo que está bien. Un proceso racional es un proceso moral”.

LA QUEBRADA GALT

La única crítica que puedo efectuarle al libro – y si no lo leíste, es bueno detengas aquí tu lectura – es cuando llega Dagny, la empresaria de trenes, al paraíso oculto de John Galt, donde se han reunido todos los ingenieros, empresarios, industriales, diseñadores, etc.

Cada uno de ellos hace trabajos manuales, uno de plomero, otro leñador, otro engrasador, y parecen hacerlo únicamente para ellos mismos. Me parece algo insólita esa imagen: hombres acostumbrados a comandar a otros hombres para los trabajos manuales, de pronto vistos inmersos en ellos.

Un párrafo a lo que me refiero:

“El gran industrial a quien tan desesperadamente había intentado retener en su mesa-escritorio, vestía ahora un mono cubierto de grasa”.

Me parece algo ingenua esa visión. Pero es un detalle tan solo.


LOS DOS BANDOS: MISTICOS Y OBJETIVISTAS

¿Qué es el objetivista?.

Podríamos decir: un capitalista. Pero la palabra ha sido ensuciada bastante por los llamados místicos (por la autora). El objetivista no es otra cosa que una persona que se rinde a la realidad del mundo. Es una persona que únicamente se rige por principios racionales, sin sucumbir a lo irracional: a lo que considera algo monstruoso.

Quizá lo más importante que ofrece esta novela es comprender de qué lado de la balanza uno se encuentra: si persigue un fin místico (o socialista) o un fin objetivo (capitalista).

En palabras de la autora, en la que fue la declaración de John Galt al pueblo mientras se derrumba en la crisis de valores:

“Como productos de la escisión entre el alma y el cuerpo del hombre, han surgido dos clases de maestros defensores de la Moralidad de la Muerte: los místicos del espíritu y los místicos del músculo, a los que llamáis respectivamente: espiritualistas y materialistas; aquellos que creen en la conciencia sin existencia y quienes creen en la existencia sin conciencia.

Ambos exigen la sumisión de vuestra mente, los unos a las revelaciones, los otros a sus reflejos. Aunque proclamen en voz alta que son irreconocibles antagonistas, sus códigos morales resultan iguales y lo mismo sus propósitos: en la materia, el esclavizamiento del cuerpo humano; en el espíritu, la destrucción de la mente.

El bien, dicen los místicos del espíritu, reside en Dios, un ser cuya única definición es la de que se encuentra situado por encima del poder humano para comprender, definición que invalida la conciencia humana y anula su concepto de la existencia.

El bien, dicen los místicos del músculo, es la Sociedad, que explican como un organismo poseedor de forma física, un ser superior, no encarnado en nadie en particular y en todos en general, excepto vosotros.

La mente del hombre, aseguran los místicos del espíritu, debe quedar subordinada a la voluntad de Dios. La mente del hombre, dicen los místicos del músculo, debe subordinarse a la Sociedad.

(…)

El propósito de la vida humana, afirman ambos, es convertirse en un abyecto fantasma servidor de un propósito que no conoce, por razones que no debe poner en entredicho.

Su recompensa, dicen los místicos del espíritu, le será otorgada más allá de la tumba. Su recompensa, declaran los místicos del músculo, le será dada en la tierra…a sus biznietos.


Para Rand, los místicos, cualquiera que sea, tienen un fin únicamente: la autodestrucción, no aman la vida, desean la muerte; la no existencia; o lo que es lo mismo: la existencia en cosas inmateriales.



CONCLUSIÓN DE LA NOVELA

Si es de tu interés profundizar en ti mismo, conocer facetas desconocidas en ti, este libro no debe pasar desapercibido en tu vida.

Es la mejor novela que leí en mucho tiempo. Ya quisiera yo poder tener la brillantez de escribir una obra de semejante magnitud. Es reflexiva, filosófica, de ciencia ficción, surrealista, con una prosa muy acabada que la engrandece a cada párrafo.

Y no es poca cosa lograr conmover a un lector en más de 1300 páginas. No es una novelita más de 300 páginas que más o menos nos entretiene.

Esta novela requiere reflexión y, sobre todo, autocrítica. Y que nos atrape en tantas páginas ya nos dice de la genialidad de su autora. Pocos libros lo consiguen. Este es uno de ellos. No hay que dejarlo pasar.

Termino con esta reflexión extraída del libro:

“Si la devoción a la verdad es la piedra angular de la moralidad, entonces no existe mayor, ni más noble, ni más heroica forma de devoción que el acto de quien asume la responsabilidad de pensar”.

EL MANANTIAL: OTRA NOVELA EXISTENCIALISTA

Esta es , en mi opinión, una obra maestra de la novela filosófica y surrealista tal vez.

No me gusta adelantar de que se trata, pero sí recomendar su lectura. Puedo mencionar que es la vida de un arquitecto cuyas creaciones sobrepasan el nivel de los demás arquitectos vulgares y que, por tal razón, lo quieren destruir: no sólo su competencia, sino su propia mujer. Imagen todo el poder del mundo enfocado en acabar con una persona y que esta persona lo tolere y no puedan destruirlo.

Más que una obra de literatura, es una obra filosófica sobre la creatividad y el respeto por los valores humanos. Es la historia de la realización de un hombre que vive para y por su arte. No diré más. Pero la novela presenta capítulos muy interesantes.

Un ejemplo es la charla para dominar el mundo que copio debajo.

“(…)Hay muchos procedimiento (para gobernar el alma de las personas). Éste es uno: haga que un hombre se sienta pequeño. Haga que se sienta culpable.(..) Predique el altruismo. Dígale que el hombre debe vivir para los otros. Dígale que el altruismo es el ideal. Ninguno lo ha realizado ni lo realizará. Su instinto viviente grita contra eso. Pero ¿no ve lo que consigue?. El hombre se da cuenta de que es incapaz de realizar lo que se acepta como la más noble de las virtudes , y esto le da un sentimiento de culpa, de pecado, de su propia indignidad fundamental.” “(…)

Hay otro: destruya en el hombre el sentido del valor. Destruya la capacidad para reconocer la grandeza o para realizarla. Los grandes hombres no pueden ser gobernados. No queremos ningún gran hombre. Neguemos la concepción de la grandeza. Ensalce tipos de obras accesibles a todos, a los más ineptos, y detenga el ímpetu y el esfuerzo de todos los hombres, grandes y pequeños. “ “(…)

Hay todavía otro procedimiento: destruir por medio de la risa. La risa, exponente de la alegría humana; aprenda a usarla como arma de destrucción. Es sencillo: diga a la gente que se ría de todo. Dígale que el sentido del humor es una virtud ilimitada. No deje que quede nada sagrado en el alma del hombre, y habrá destruido al héroe”.

Y menciona Ayn Rand un cuarto procedimiento que es destruir la idea de la felicidad.

“Pero si alguna vez oye hablar a un hombre que le dice que debe ser feliz, que ése es su derecho natural, que es su primer deber para usted mismo, es porque ese hombre no anda detrás de su alma”.


La única herramienta para evitar todo esto es la razón. Pensar.

El hombre continúa diciéndole al otro:

“Los hombres tienen una arma de defensa : la razón. Córteles ese soporte con cuidado. Pero no niegue francamente. No niegue nada francamente; si no, le descubrirán el juego. No diga que la razón es mala, aunque algunos hayan ido tan lejos con sorprendente éxito. Diga sólo que la razón es limitada. Que hay algo por encima de ella. ¿Qué? Tampoco tiene que ser demasiado claro: “instinto”, “sentimiento”, etc (…) Dígale que hay algo por encima de los sentidos. De ahí que no debe tratar de pensar, sino de “sentir”. Él debe “creer”. Suspenda la razón y juegue a su manera”

“Suspenda la razón y juegue a su manera”.


Siglos de historia demuestran cuán válido les ha resultado éste argumento

Rand, como siempre, plasma lo obvio con palabras. Les dejo la lectura de sus obras.


Biografias, FilosofiaRoark Rhoend