Cambio climático: Los años más calientes desde 2010

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Desde hace muchos años vengo estudiando el cambio climático en el mundo. Tengo artículos, firmados con otro nombre, que previenen sobre un cambio abrupto del clima. 

Nunca me decidí a escribir sobre este tema en este espacio. Hasta ahora. Creo que es tiempo que lo haga. Cuando se habla de cambio climático se alude siempre a un calentamiento global: esto es innegable. 

Y desde 2001 ha habido 17 años más calientes. La verdad, es un desastre. Y el tiempo apremia. Sumidos en la superficialidad del mundo, la gente no ve otra cosa que enfrascarse en el moderno consumismo. Pero estos hechos nos van a sacudir, muy pronto, en la cara: 

Aumento de las emisiones 

↓ 

Temperaturas más altas 

 Huracanes hiperactivos 

↓ 

Disminución del hielo ártico 

↓ 

Pérdida del permafrost 

↓ 

Incendios masivos 



En MIT Technology Review, The Year Climate Change Began to Spin Out of Control:

Durante décadas los científicos han advertido de que el cambio climático haría que eventos extremos como sequías, inundaciones, huracanes e incendios forestales fueran más frecuentes o más devastadores, o ambas cosas. En 2017 hemos visto de cerca la cruda ferocidad de un mundo tan alterado que huracanes de categoría alta han azotado las costas del este [de EE UU] y del Golfo, y los fuegos empujados por el viento arrasaron el oeste [de EE UU]. También estamos viendo con mayor claridad cómo estos peligros están interrelacionados, empujándose unos a otros hacia peligrosos puntos de inflexión climática. Y sin embargo, a pesar de todos los riesgos crecientes y de las décadas que hemos tenido que enfrentarnos a ellos, todavía tenemos que abordar el problema de manera que tenga sentido. De hecho, a pesar de todas las políticas climáticas, los acuerdos globales, los avances fotovoltaicos, los parques eólicos, los coches híbridos y los Teslas, las emisiones de gases de efecto invernadero todavía se mueven en la dirección equivocada. Y mientras sigamos emitiendo sólo estaremos empeorando el problema. 

EL HIELO MARINO 

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En 2016 ya era preocupante. Pero en 2016 ya había alcanzado su superficie mínima. Según el National Snow and Ice Data Center la extensión de hielo marino en el Ártico en diciembre de 2017 fue inferior al promedio tanto en el Atlántico norte como en el Mar de Bering, lo que hizo que predominen temperaturas elevadas en el Ártico.

Estas temperaturas elevadas ha hecho que la extensión del hielo marino en el Ártico se haya reducido a 11,75 millones de kilómetros cuadrados:o sea 1 millón de kilómetros por debajo del promedio medido en 1981-2010. 

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El problema es que “lo que sucede en el Árticonose queda en el Ártico”,What Happens In The Arctic Affects Weather Everywhere Else,

El rápido calentamiento del Ártico, impulsado en parte por la pérdida de hielo marino, ya está empeorando el clima extremo. Y un nuevo estudio relaciona ese clima extremo —en forma de sistemas de alta presión que actúan como una pared de ladrillo, “bloqueando” cambios en el clima— con la pérdida acelerada de hielo detectada en la superficie de Groenlandia.

Ysegún la investigadoraJennifer Francis,

Nuestro estudio se suma a la creciente acumulación de evidencias de que el calentamiento del Ártico y la pérdida de hielo marino favorece la formación de sistemas de alta presión en el Atlántico Norte. Estos pueden causar todo tipo de problemas, incluyendo el derretimiento del hielo sobre la superficie de Groenlandia (que fue el foco principal de nuestro estudio) así como patrones climáticos persistentes a un lado y al otro [de Groenlandia], tanto en Norteamérica como en Europa. El clima persistente puede dar lugar a eventos extremos como olas de calor prolongadas, inundaciones, y sequías, todos los cuales han producido con cada vez más frecuencia en los últimos años.

Según el profesor Su-Jong Jeong, enStudy predicts a significantly drier world at 2°,

El mundo ya se ha calentado en 1°. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5° o 2° reduciría la probabilidad de que se produzca una desertización significativa en muchas partes del mundo. La sequía ha ido aumentando a lo largo del Mediterráneo, el sur de África y la costa oriental de Australia a lo largo del siglo XX, mientras que las zonas semiáridas de México, Brasil, el sur de África y Australia se han enfrentado a la desertización a medida que el mundo se ha ido calentando.