Proyecto inmortalidad: el dia que ya no temamos a la muerte

2045-proyecto-ufo-spain-portada.jpg

Envejecer es difícil.  No tanto por la decrepitud sino porque es un estado de nuestro organismo biológico que nos advierte que nos queda poco tiempo sobre este planeta. Y de esta forma, nuestra alerta natural, reprimida durante toda la vida, nos amenaza con la ansiedad extrema: al final se acerca la muerte.

Y si morir es desaparecer en la Nada ,¿quien no querría extender un poco más su existencia?.

Existen diferentes propuestas imaginadas para conseguir la longevidad. Me parece interesante que coloque aquí un resumen de cuanto investigué al respecto.


FORMAS DE PROLONGAR LA EXISTENCIA

Cagliostro

Cagliostro

Desde siempre, el ser humano quiso vivir más. Tememos a la muerte y por eso la reprimimos.

Y esto lo dejamos bien claro en cada acto que llevamos a cabo intentando trascender. Tomamos fotos para la posteridad. Creamos esculturas para que se nos recuerde. Pintamos. Escribimos. Hacemos negocios. Queremos poder. Imperios.

Ya el emperador Qin Shi Huang quiso descubrir la panacea para la inmortalidad y viajó por media China oriental. Quería encontrar las míticas islas de los inmortales. Pero no tuvo éxito y falleció.

Cagliostro fue otro .

Aquel noble conde, nacido en 1743, solía regenerar su cuerpo a imagen y semejanza de las mariposas: se desnudaba y se cubría con una manta a guisa de capullo, permaneciendo inmóvil durante un entero mes mientras ingería un alimento a base de caldos.

En De Tinctura Physicorum, atribuido al prolífico Paracelso (1570) se habla de un elixir exótico con el cual solían regenerarse los curanderos del antiguo Egipto, llegando a vivir 150 años.

En Toledo (1434) hubo un nigromante llamado Don Enrique Villena que cuando estaba por morir pidió a su esclavo que lo descuartizara y, acto seguido, introdujera sus "pedacitos" en una cubeta con una inusual pócima para así poder regenerarse.

Desde luego, no sucedió nada.

Y así el ser humano ha corrido el mundo. Buscando una medicina que cure todas las enfermedades, en especial, la decrepitud. Alquimistas. Filósofos. Saint Germain. Fulcanelli. Todos buscando el Oro Potable. Todos pensando que se podría vivir por siempre.

Pero por siempre, como alquimista lo digo, no se puede vivir. Todo, incluso nuestro Sol, habrá de apagarse en algún momento.

El químico Van Helmont lo intentó también. Y fracasó tratando de elaborar de la orina el famoso disolvente universal de los alquimistas, el Alkaest.

Pero todas estas son fabulosas historias repletas de fantasía que reflejan el anhelo humano por vivir más tiempo en el planeta.


EL CAMINO LARGO A LA INMORTALIDAD

La ciencia ya lo ha dicho. En un futuro nuestro mayor órgano de los sentidos, nuestro cerebro, será digital.

Al respecto, el Proyecto Rusia 2045 nos ofrece una perspectiva en verdad fascinante.

Poco a poco, todos iremos convirtiéndonos en robots. Reemplazando nuestra delicada anatomía por la más duradera del silicio y el metal.

Su exponente, Dmitry Itskov, da aquel año como propicio para lograrlo. Podremos trasladar, al morir, nuestras memorias a un Avatarnuestro donde podremos volver a vivir.

Dice que para 2035 los androides serán tan avanzados que podrán responder con nuestra personalidad.

Pero el objetivo final es que en 2045 la humanidad logre crear avatares holográficos capaces de llevar nuestro legado como especie más allá de las estrellas.

Entonces sí, siendo inmortales – o muy muy longevos – podremos atravesar distancias inconmensurables en el espacio.