El experimento del aire de Cavendish

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Corría el año 1700. Y en aquellos tiempos la moda era hacer experimentos con el aire. En escena surge Henry Cavendish, un hombre singular, bastante taciturno, introvertido, incapaz de ver a los ojos a una mujer y que prefería el silencio y la soledad a la vida social. 

Cavendish era un devoto de la ciencia. Su única amada, capaz de sacrificar su propia integridad para llegar a algún descubrimiento. Es por eso que solía medir la electricidad usando como instrumento de medición su propio cuerpo y el dolor que le infringía la descarga. 

En 1785 se le ocurrió probar algo en el aire. Hizo cruzar chispas eléctricas por el aire y de pronto apareció un líquido capaz de disolver metales. Aquel líquido, espeso y diferente al agua vulgar, era ácido nítrico. Y en el experimento, de paso, descubrió el Argón, un gas que por más que mezclará nitrógeno y oxigeno siempre quedaba una porción de gas sin combinar. Era un gas inerte e incapaz de reaccionar. 

Ya en 1776 había descubierto las propiedades del Hidrógeno. Ahora su hallazgo del ácido nítrico arrancado del aire con descargas eléctricas le renovó sus ideas científicas. Henry Cavendish pasó 70 años dedicado a la ciencia. Como no tenía necesidad de trabajar, se aisló y se dedicó enteramente a descubrir los misterios de su amada naturaleza. Murió, huelga decir, completamente solo. 

Pero entre sus notables hallazgos se encuentra el conocido como Experimento Cavendish donde determinó que la densidad de la tierra era mucho mayor que la densidad del agua. Si bien fue un hombre solitario, un excéntrico e introvertido, fue miembro de la Sociedad Lunar de Birmingham, conocidos como los lunáticos. 

Un club cuya manía era reunirse en luna llena, pero no por cuestiones experimentales, sino para poder volver a sus casas tarde de noche y aprovechando el alumbramiento del resplandor lunar. Fue uno de los fundadores de la ciencia moderna de la electricidad, y como tal, al fallecer, dejó muchísimas notas y cajas atestadas de experimentos de toda índole, muchos eléctricos. 

La fortuna que heredó nunca la toqué. Siempre se arregló con poco. Su vida su amiga su amante siempre fue la ciencia de la naturaleza.