Las medicinas contra enfermedades leves

A veces el alquimista que busca la piedra filosofal piensa que únicamente la Medicina o Gran Elixir le podrá ayudar a problemas menores, pero incómodos y de sufrimiento, como las gripes, resfríos, fiebres y ese largo etcétera de las infecciones virales.

La verdad es que, aunque son molestas estas dolencias, pueden evolucionar por si mismas mediante las defensas naturales del organismo.

Una de las plantas más populares para estimular las defensas del organismo es, sin duda, la Echinácea.

Para ello, conviene potenciar sus virtuales a través de una buena tintura confeccionada con alcohol (para consumo). De esta forma, los principios activos de la misma se potencian.

Y si te animas, puedes preparar la piedra vegetal con la misma. Hay varios métodos, yo conozco uno que ya explicaré.

Se ha demostrado a través de estudios científicos que la Echinácea tiene efectos directos sobre las células del Sistema inmunológico generando la producción de células T y de Interferón, que es una proteína que avisa de la presencia de patógenos en el organismo dando una respuesta anti viral en las células próximas a la infección.

No solo eso, según un estudio científico:

“Paralelamente, se ha descrito una propiedad antiviral que se explicaría a través de la inhibición de la enzima hialuronidasa, del bloqueo del receptor viral de la célula huésped y del aumento del interferón alfa. Este último induce la síntesis de una proteína TIP (Traduction Inhibitory Protein) que bloquea la traducción del RNA viral.(11) Los componentes alcamidas, ácido chicórico y derivados del ácido cafeico participarían en esta propiedad antiviral.(12) Se ha determinado la acción antiviral de la Equinácea purpúrea contra el herpes simplex virus tipo 1 y 2.(13, 14) Incluso estudios clínicos que han utilizado Equinácea purpúrea describen un período de remisión mayor entre las recurrencias clínicas.”

La conclusión de dicho estudio reza: “Se propone esta fitomedicina como una alternativa inmunoterapéutica beneficiosa.”

Ahora bien, uno debe estar precavido de que existen nueve variedades de Echinácea – todas de la familia de la margarita – y que usualmente se usan tres para medicinas: la purpúrea, la pálida y la angustifolia.

 

QUE PLANTA UTILIZAR

 

La realidad es que la Echinácea tiene cuatro tipos de compuestos químicos que se encargan de reforzar el sistema inmunologico:  alquilamidas, glicoproteínas, polisacáridos y derivados del ácido cafeico.

El problema es que no se sabe cual ayuda al resfriado, al herpes, etcetera, si es la combinación de dos o tres, o todos. Y no siempre todas las plantas contienen los cuatro.

Pero la Cochrane Collaboration, una ONG internacional, hizo una revisión de las mejores investigaciones de la Echinácea. Y en algunos estudios se encontró que personas que tomaron la medicina luego fueron expuestas deliberadamente al virus del resfriado para ver si se infectaban. Otras la tomaron cuando sintieron picazón en la garganta o molestias.

El resultado fue desalentador: nadie evitó resfriarse.

La Equinácea no evitaba los resfrios . Pero si un 10 a 20 % de los participantes tuvieron menos probabilidades de contraer un resfriado.

Sin duda la respuesta depende mucho de que tipo de preparado de Echinácea esté tomando: si la purpurea, la angustifolia, si es en tintura, píldora, té, o piedra vegetal. Lo mismo si lo tomas antes de infectarte, si en tu estómago hay algo cuando la tomas (conviene en ayuno), etcétera

Lo mejor, es combinar todas las variedades de Echinácea si queremos una medicina que sea efectiva.

Y se hizo entonces un estudio doble ciego que demostró que la Echinácea podría acortar los resfriados y hacerlos menos graves.

En este estudio, se les dio a 120 personas E. purpurea o un placebo tan pronto como empezaron a mostrar los síntomas clásicos del resfrío.

Lo tomaron como debe tomarse: 20 gotas cada 2 horas durante 1 día. Luego 20 gotas 3 veces al día por un total de 10 días.

El resultado fue alentador esta vez: la mejoría comenzó mucho antes en el grupo de Echinácea (4 días en lugar de 8 días)

Aquí más información al respecto: click aquí

LA PIEDRA VEGETAL

echinacea.jpg

Para confeccionar la piedra vegetal conviene utilizar las tres variedades de Echinácea.

El proceso es sencillo: hay que macerar en alcohol por un mes al menos la proporción de las tres plantas.

Una vez hecho, se filtra muy bien lo que quedó de la tintura y el resto, el caput, se lo desecha.

Sé que Frater Albertus explica en su libro que se usa el caput que se lo moja y seca – o mejor : se procede a hacer una circulación – hasta tener la materia en su consistencia. Y esto, para él, es la piedra vegetal.

El caput al quemarse conforma un álcali. Una suerte de carbonato de potasio. Y mojar y secar – o recircular la tintura o disolvente – no hará que los principios activos se potencien.

Conviene, pues, juntar el disolvente o tintura (donde sí están arracimados los principios activos de la planta) y evaporar dulcemente el agua hasta la consistencia de una resina oscura, bien negra.

Esa resina si, será imbibida varias veces con más disolvente (tintura de Echinacea ) y puesta a secar en el aire bajo el sol. Así al menos unas 8 o 9 veces.

El resultado será una masa gomosa de color verdoso con brillos purpúreos, cuyas propiedades de la planta han sido exacerbadas y fijadas por el propio nitro solar.

Recomiendo efectuar varias pelotitas con la resina y empapar delicadamente las mismas con el Disolvente. Solve Et Coagula varias veces hasta tener la planta en una consistencia como goma.

De esta forma es fácil de transportar en pastilleros y es llevar el principio activo de la planta concentrada en una piedra vegetal.