La Medicina Universal según las obras póstumas de Grimaldy

Desde la antigüedad, los imanes filosóficos fueron muy empleados por los alquimistas. Entre ellos, en Las Obras Postumas de Grimaldy, se hace especial hincapié al Nitro. Al que le llaman Lagarto. Esto se dice del mismo: 

Este imán terrestre, este lagarto, este rampante atrae hacia abajo, y succiona, por así decir, al dragón volador, para incorporarlo y no hacer más que un todo, conforme a ese gran aforismo de la tabla esmeralda “el superior y lo inferior no son más que una misma esencia. El sol es su padre, la luna es su madre, la tierra es su nodriza y el aire lo lleva y lo distribuye por todos los lados”. 


No hay que ir muy lejos para encontrar en los indispensables trabajos de El Cosmopolita alusiones semejantes sobre un imán para atraer el SM: 

“Está en todas partes (El Agua o SM) y nadie puede vivir sin ella; se extrae por medios admirables. Pero la mejor es la que se extrae mediante la fuerza de nuestro acero, el cual se encuentra en el vientre de Aries”. 


Pero ¿cual puede ser nuestro acero?. Llamado por Recreaciones Herméticos “Acero Mágico”. 

Indudablemente es una suerte de imán salino que atrae el Espíritu Universal (SM) y, como dice Grimaldy, hace un todo. Si se encuentra en el vientre de Aries, es claro que es un mineral, en este caso (y evitaré la deducción etimológica para el entendido; para el neófito sugiero leer Fulcanelli que lo desglosa de forma admirable)  podríamos concluir en que es el hierro.

Y entre los minerales más proclives a ser utilizados como mena del hierro se encuentra la pirita. Materia universal que se extiende en todo el globo y que tanto el rico como el pobre poseen. En algunos lugares, se encuentran en los campos, y tienen forma redonda, los niños juegan con ella.

Ahora bien, el autor de La Cadena Dorada de Homero , casi al final de  la segunda parte, dice que la piedra filosofal no es más que una sal metálica, y que debemos retrogradar el mineral o metal a su sal , alumbre o vitriolo.

Obtener el vitriolo de Marte es simple con pirita. Basta cantidades de pirita y agua de lluvia, dejar estacionar en un recipiente grande a la intemperie, y regar de vez en cuando con más agua de lluvia al evaporarse. Así se formaran  las costras verdes conocidas como sulfato de hierro o Vitriolo. 

Más sencillo en la actualidad: comprarla ya preparada en cualquier casa de jardinería: debido a que se usa de abono para las plantas, es sencillo conseguir.

¿Como lograr la Medicina Universal con el Vitriolo como imán del SM?. 

Es la pregunta que deben hacerse, y como toda respuesta, dejo al interesado este extracto de las Obras Póstumas de Grimaldy donde lo detalla paso a paso. 



Preparación de la tierra vitrólica o del imán astral
Tomad del buen vitriolo de Inglaterra, participante del hierro, que pondréis en un gran vaso de madera de encina y verted por encima seis partes de agua de lluvia destilada contra una de vitriolo, dejad disolver el vitriolo y a la disolución hecha añadidle piedras (guijarros) calcinadas, reducidas en polvo fino, en el mismo peso que el de vuestro vitriolo, dejad a toda esta disolución digerir a un calor muy dulce, como el de la estufa, durante el espacio de cuarenta días. Durante esta digestión, dos clases de heces se separarán de la materia, unas pesadas y terrestres, que se depositarán en el fondo del vaso, las otras ligeras y sulfurosas que sobrenadarán en forma de espuma. Se debe quitar esta espuma o mugre con una espumadera de madera a medida que se va formando, y tras los cuarenta días de digestión, verted muy dulcemente la disolución a claro, en tarros de gres, rechazad como inútil todo lo que se amasó en el fondo del vaso. Filtrad bien vuestra disolución y haced evaporar muy dulcemente hasta la desecación. Calcinad a un calor muy dulce vuestra materia hasta la blancura, añadid entonces igual peso de un buen régulo de antimonio marcial reducido en polvo impalpable y otro mismo peso de Nitro muy puro, bien seco, fijado por el azufre o por el carbón y purificado por la disolución y la filtración. Mezclad exactamente estas tres materias o polvos filtrándolos conjuntamente y colocadlos en una buena y fuerte retorta. Dadle fuego por grados para hacer enrojecer la blancura de la retorta que mantendréis así durante cuatro horas. Se puede conservar el agua fuerte que pasa en el recipiente o balón para cualquier otro uso, por ejemplo para reducir vuestro oro en cal, como se dirá después. Dejad enfriar la retorta, tomad la materia y dejadla en un lugar cubierto, permeable al aire y sin nada de sol durante cinco días y cinco noches. Hacedla seguidamente disolver en agua de lluvia destilada, filtrad y evaporad, desecad y calcinad como antes, habiendo añadido a la materia desecada antes de la calcinación, la mitad del peso del mismo Nitro que empleasteis en la operación precedente. Reiterad todavía otras cinco veces de la misma manera, exponiendo la materia al aire tras cada calcinación, de forma que en todo haya siete calcinaciones, precedidas de disolución, filtración, desecación y adición de Nitro. Se puede observar que a cada calcinación disminuye el peso del Nitro, por ejemplo, si a la primera calcinación has puesto diez libras de Nitro y a la segunda cinco, no hará falta más que poner cuatro libras a la tercera, tres a la cuarta, dos a la quinta, una a la sexta y ninguna a la séptima. Hechas estas siete calcinaciones y vuestra materia reducida a polvo fino, tendréis vuestra tierra vitriólica debidamente preparada e imantada. Con vuestro imán así preparado, es necesario disponer de un instrumento de hierro blanco como un embudo para llenar hasta su mitad el imán arriba descrito y exponerlo al aire de la manera que sigue. Se necesita colocar y acomodar vuestro embudo de manera que esté al abrigo de las inclemencias del tiempo y por consecuencia de la lluvia en el tiempo de los equinoccios, colocando vuestro embudo en la ventana del lado de levante, el cuello o tubo dentro de la ventana, al que adaptaréis prudentemente un recipiente del que enlutareis sus junturas. Al cabo de un cierto tiempo, habrá más de dos pintas de espíritu universal. Se necesita destilar este espíritu siete veces, muy metódicamente prestando atención de retirar a cada destilación el agua insípida. Cada vez quedará al fondo del vaso una tierra inanimada que debe calcinarse con atención para extraer una sal más blanca que la nieve, tan transparente como un cristal, habiéndola hecho circular en un pelícano durante un mes con su propio espíritu, el disolvente será perfecto. Lo guardaréis en una botella de vidrio bien cerrada para haceros servir a necesidad. Es con este disolvente que se hace el oro potable.Tomad una onza de oro en cal, ponedla en una cucúrbita, haced tres diferentes lociones con el agua o espíritu arriba citado y dejad durante veinticuatro horas cada loción para que se lleve la acrimonia que pudiera tener el oro a causa de su reducción a cal. Seguidamente verted estas lociones por inclinación y las desecháis como inútiles. Destilad la cuarta loción al baño de arena, de cenizas, o al baño maría, a un fuego moderado y metódico. Saldrá en el recipiente un licor citrino, que se debe conservar preciosamente en una botella de cristal. Es un excelente remedio que puede llamarse a justo título, Medicina universal, nombre que le dio M. de Grimaldy.


Como vemos, losimanes filosóficosse han empleado desde antaño para preparar medicinas, formar disolventes, y lograr la obra.

Al menos, así dicen algunos. Otros, lo niegan.

En mi experiencia personal, no logré absolutamente nada con tales imanes salinos. Se recolecta por higroscopia la humedad y con esta muchas veces sales nitrogenadas como elnitrito de amonio.De ahí, no se pasa. No hay nada extraño detrás.