Alkymiens Mysterier : convirtiendo plomo en oro

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Debo reconocerlo. Tras el impacto de la obra de Fulcanelli, pocos libros lograron cautivarme. Hasta que en 1990 surgió en las tierras de Dinamarca, un libro interesante escrito por una mujer que se hacía llamar Merelle

La obra, Alkymiens Mysterier (click en el nombre para descargarlo) es un trabajo muy interesante por cuanto que aborda la alquimia desde una perspectiva actual, con el bagaje de conocimientos científicos modernos. 

Pero no sólo eso. 

Merelle explica convenientemente como producir aquella rara materia conocida en la antigüedad como Piedra de los filósofos (cuya foto añado aquí). 

Su exposición comienza con el Mutus Liber, con los detalles del rocío, los animales que están en el mismo, y como sus cornamentas podrían aludir a un componente necesario para la Gran Obra. 

Luego de examinar algunos tratados concluye que la materia para los trabajos no es otro que el oro puro de 24 kilates. 

En su análisis de los antiguos tratados, la danesa Merelle llega a la conclusión de que el quid de la cuestión alquímica era cómo disolver el oro.Los antiguos estaban afanados en encontrar aquella “agua especial” capaz de disolverlo, llamado a veces Alkaest o Disolvente Universal

El análisis de los cuernos de los animales del Mutus Liber, del mito del Unicornio, le llevan a encontrar la solución: se trata de sales y sulfuros, elementos que en la antigüedad usaban para formar ciertos ácidos. Lo mismo la arcilla y la sal marina, que se usaban para lograr el ácido clorhídrico. 

Ahora bien, es la mezcla del ácido nítrico y el ácido clorhídrico lo que daba en la antigüedad un disolvente capaz de arrasar con el oro : el famoso Agua Regia


LA EXPERIENCIA DE LA DANESA MERELLE 

Lo aclaro de antemano: no sé si funciona. Todo en teoría puede funcionar. No lo he experimentado y no creo que lo vaya a hacer pues la utilización de ácidos y reacciones violentas no está dentro de mi naturaleza. Ya he experimentado con ácidos años atrás y no me agradó para nada.

Pero veamos lo que hace esta mujer alquimista. 

La conclusión que llega es que hay que usar el oro para fabricar la piedra de los filósofos. De hecho, en otras muchas vías se usa de “fermento” al final, por lo cual usarlo al principio no sería algo extraño. 

Se disuelve el oro con Agua Regia. Y una vez disuelto se lo precipita con Potasa (que sería la sal de las cornamentas de los animales del Mutus Liber o bien de las sales de las cenizas del propio RobleCarbonato de Potasio). 

Se lo precipita varias veces, he ahí el lema, para Merelle, del Solve Et Coagula. La materia que se forma es una sal de oro, un cloruro de oro, y sus partículas son sumamente finas y casi etéreas. 

 Foto de la materia de  Merelle

Foto de la materia de Merelle

 "El oro debe ser precipitado varias veces, de ahí el lema: Solve et coagula." 

Según Merelle la forma de precipitar el oro con Potasa no se encuentra en la literatura química. 

 “El caso en alquimia es conseguir el oro; se empieza por precipitarlo en una forma muy fina. Esto, ya se dijo antes, se hace con potasa en solución acuosa. El agua regia se neutraliza con la solución alcalina de potasa. El líquido es neutro, cuando no se produce ninguna efervescencia de dióxido de carbono. Después de algún tiempo y de revolver cuidadosamente con una varilla de vidrio, se puede agregar un poco de ácido acético para eliminar el exceso de potasa. Esta parte del proceso es simple química común, aparte de usar potasa para precipitar el oro, que no se enseña en los libros de texto.” 


Una vez en poder del cloruro de oro, de color amarillento, se lo deja reposar en espíritu de vino (alcohol) hasta que gradualmente se torna rojo. 

"Después, se lava muchas veces y se deja reposar disuelto en espíritu de vino, hasta que gradualmente se vuelva rojo. "

Es esta materia roja la que luego se coloca en un matraz de cuello largo a una temperatura de unos 70 a 80 grados centígrados. 

“El tamaño del vaso debe ser de forma que la masa del oro sólo ocupe el fondo, pero debe haber espacio suficiente para los vapores, el “pájaro”, que con el calor empiezan a ascender.” 

Según la danesa Merelle, la materia se volverá más compacta, se unificará, adquirirá mayor peso, y se convierte por circulación de los vapores del oro (que algo de nitrógeno, por el ácido nítrico, tiene) en una materia casi radiactiva capaz de transmutar metales en oro.

Esta nueva materia tiene forma de agujas, es un cristal, con olor a sal marina, y de un color naranja rojizo. 

“Es una materia pesada, vítrea y roja como una amapola.” 

Que se vuelva pesada no es extraño. Esa sal es como una especie de cal. Y ya desde el Renacimiento se sabe que la cal de los metales pesan más que el propio metal en si.

En 1540, el minerólogo Vannoccio Biringuccio habia destacado que la Cal de Plomo pesaba más que el metal sin calcinar.


  Plomo Transmutado de Merelle

Plomo Transmutado de Merelle

REFLEXIÓN A ESTA TRATADO ALQUIMICO

La pregunta sin lugar a dudas es saber si funciona.

No lo sé, francamente. Pero conozco varios alquimistas que lo han logrado.

De hecho, para el que le interese, tengo un tratado minucioso con la explicación a esta obra usando las sales del oro puro.

Por mi lado, como dejé dicho en alguna ocasión, no me interesa experimentar con ácidos. He llegado a pensar en adquirir cloruros de oro, plata o hierro (familiar del oro) para zanjar el camino, pero al menos el cloruro de oro es carísimo el gramo. No da para estar probando así como así. No creo que el primer alquimista de la antigüedad tuviera oro para ir probando.

Es cierto que en los tratados del alquimista y químico J. R. Glauber, en el siglo XVI, se menciona la utilización del oro y la forma de producir más oro mediante una técnica semejante a la descrita aquí. 

También, por otro lado, recurriendo al archiconocido Aurea Catena Homeri, libro favorito de Goethe, encontramos la explicación, según el autor, a la piedra filosofal y cómo obtenerla: 

“Diré con la misma sinceridad, tocante a la medicina universal o piedra filosofal, que todo el secreto consiste en reducir los metales y los minerales a su primera materia, por el menstruo que se quiera, corrosivo o no, mercurial, sulfuroso, salino u otro, no importa, con tal de que opere prontamente y que por un menstruo tal se haga retrogradar el mineral o metal a su primera materia salina; es decir que el metal sea transformado a una naturaleza salina, vitriólica o aluminosa, o a una sal mineral que se disuelva después en el vinagre o el agua de lluvia, y que no deposite tierra no disuelta. Cuando queda, es una prueba de que no ha habido suficiente menstruo. Disolved entonces esta tierra con nuevo menstruo, y reducidla igualmente a sal, a vitriolo o a alumbre, etc. Disolved todavía esta sal, este vitriolo o este alumbre en el ácido suavizante que he enseñado y en el espíritu de vino. Proceded en todo como he dicho. Cuanto más a menudo lo disolváis con nuevo vinagre y nuevo espíritu de vino, coagulándolo cada vez hasta la oleosidad, tanto más suave y volátil devendrá, y tanto más pasará en la destilación como un aceite, y por pequeñas venas como un espíritu de vino u otro espíritu. Y después que lo hayáis desflemado, se coagulará y se fijará a un pequeño calor de cenizas, y será en el calor fluido como la cera, y en el frío condensado como el hielo; se fundirán en todos los líquidos como el azúcar, sin dejarse precipitar; será agradable y dulce al gusto, como el azúcar; y penetrará en todos los cuerpos, como un humo.” 

En efecto, consiste en reducir a su primera materia - que es la sal o cloruro - a los metales y/o minerales. 

En lo respectivo a la experiencia de Merelle pocas dudas me caben de que utiliza sales de oro en estado sutilisimo. Quizá amalgamadas con las sales marinas de los ácidos.

Por eso da la apariencia de agujas, claramente del nitro, y quizá eso ayuda a penetrar en el núcleo del metal favoreciendo cierto teñido dorado. Al calentar las sales de oro terminan volviendo a ser metales.

Hay que recordar que se suele utilizar cloruro de oro con cianuro de potasio y agua destilada para producir los bañados de oro conocido como galvanoplastia.