El fin de los días a dos minutos

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“Somos como pasajeros en el Titanic, ignorando el iceberg que está por delante, disfrutando de la buena comida y la música. Es tarde y se está haciendo tarde. Tenemos que despertar a la gente. Y eso es lo que pensamos hacer.”

 

Así reza el comunicado del presidente del Boletín de Científicos Atómicos. Según un grupo de expertos y 15 premios Nobel, estamos a 2 minutos del Fin del Mundo. Así al menos lo señala al conocido como Reloj del Apocalipsis.

Esta noticia cada tanto vuelve a surgir en Internet, y parece que nadie le hace caso. Los tratados para desarme nuclear no sirvieron, tampoco se han mitigado los gases de efecto invernadero. Ayer en Buenos Aires subió  la temperatura en 45 grados. Que recuerde en mi vida no habíamos alcanzado dicho record.

Pero a meterse en un lugar con aire acondicionado y a otra cosa.

El problema es que somos seres humanos que vivimos con esa ambigüedad patente de creernos dioses pero a la vez , parafraseando al autor del espectacular libro La negación de la muerte, dioses que cagan.

Por un lado, todas esas encumbradas luces espirituales e imaginaciones que nos caracterizan y nos diferencian de otros animales, y por otro, la carga del cuerpo con su determinismo, su finitud, su incapacidad de estar a la altura de ese Yo que se considera inmortal.

Ante eso, el terror de la muerte, oculto en las capas más profundas de nuestra psiquis, es natural que busquemos refugio en pasatiempos de toda clase : comidas, sexo, viajes, coches nuevos, mejor empleo, ascenso político, artes marciales, esoterismo, etcétera y nos olvidemos de que el mundo tiene fecha de caducidad y esa fecha se la están dando una serie de bacterias muy particulares llamadas seres humanos.

De modo, que ante tal panorama, lo único que queda es despertar conciencia. ¿Será posible? ¿o el iceberg chocará irremediablemente?

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