Cuando envejecer debería ser considerado una enfermedad

Se ha naturalizado la vejez como si no fuera una enfermedad. Lo mismo que la propia muerte. Le llaman: inevitable.

Los biólogos suelen decir que las células de nuestro cuerpo tienen el potencial de no dejar ningún antepasado muerto, células de un linaje llamado línea germinal.

“Estas células tienen la capacidad de la renovación inmortal, como demuestra el hecho de que los bebés nacen jóvenes y esos bebés tienen el potencial de generar algún día sus propios bebés, y así sucesivamente y para siempre.” (referencia del biogerontólogo Michael West)

Es raro que no se tome en cuenta la vejez como una enfermedad. Si se hiciera así, grandes empresas financiarían su cura, habría obras sociales para tratarla, etcétera.

Y sin embargo, la Progeria, una enfermedad de envejecimiento acelerado, es catalogada sin dudas como enfermedad. La progeria es una enfermedad rarísima.  Afecta a 1 en 7 millones de recién nacidos vivos. Su estimativo de vida es de , con suerte, 20 años (cuya apariencia semeja a una persona de 100 años).

¿Por qué  la progeria se la considera enfermedad si produce lo mismo que a lo largo de los años una persona normal va a producir?. ¿Solo porque es acelerada? ¿Por una cuestión de tiempo?.

“La progeria se considera una enfermedad, pero cuando los mismos cambios le suceden a un individuo ochenta años mayor, se considera normal e indigno de atención médica” (Frontiers of Genetics, por Victor Bjork, S Hull y Avi G Roy)

Es así la vida, dirán algunos.

Ahora bien, al no ser reconocido el envejecimiento por nuestro sistema de salud como la causa de diversas enfermedades, cuyo fin inevitable es la muerte, no se ha hecho nada todavía por tratarla.

Pero estamos en avance. Al menos por la ciencia oficial.

Los antiguos alquimistas, filósofos de la naturaleza, comprendieron que estaba al alcance del ser humano vivir mucho más tiempo, y por eso, observaron cómo funcionaba la naturaleza y desarrollaron sus Elixires exitosos.

Para los antiguos estaba claro, desde el primer signo de ancianidad, que el envejecimiento era una enfermedad: traía consigo además del deterioro funcional del organismo la propia la muerte biológica.

No obstante, la ciencia está avanzando. Las pruebas de concepto ya existen en células, en tejidos, en órganos y en organismos de simulación como los gusanos y ratones.

Algunos son entusiastas y ya planean acabar con el viejo paradigma de “nacer, estudiar, trabajar, jubilarse y morir”, adaptándolo por vidas largas donde se podrá trabajar hasta los 85 años y nos podremos reinventar el futuro nuestro.

¿Será así?.

vejez 2.jpg