Sobre los receptáculos para Nuestra Agua

La alquimia, a diferencia de otras ciencias, es un arte. Y como todo arte, necesita de cierta habilidad y condiciones que no se encuentran en las ciencias ortodoxas. A ningún científico se le ocurriría esperar a la luna llena para sus experimentos, utilizar la orientación norte, etcétera.

Esa habilidad que requiere la alquimia, mayormente, es la paciencia. A veces un mismo experimento lo ponen en práctica varios y no funciona (ejemplo aquí). Hasta que se respetan todas las condiciones, y el “truco de mano”, concede el arte a lo que hacemos.

Existe un gran paralelo con las artes marciales. Se las llama artes porque tardan años en refinarse. No son meramente herramientas para pelear. Para ello, se deben aprender múltiples factores: movimientos, formas, estilos, para que el cerebro, posteriormente, cumpla su aprendizaje y pueda modelar el estilo que más le conviene.

Lo mismo sucede con la alquimia. Si decidiste que tu vía es la del SM, debes enfocarte en mejorar todos los factores que la componen. De manera de lograr un arte en lo que haces.

En artes marciales se te pueden enseñar los movimientos básicos de una forma en dos horas, pero refinarla quizá te lleve años o toda la vida. Depende en gran medida de tu perseverancia y dedicación.

En alquimia a día de hoy sabemos que el vacío - o modificación de la presión interior del frasco - cumple un papel importante. Que el calor, el frío, son coadyuvantes. Lo sabes, lo analizas, pero lograr la habilidad para que las condiciones conjugadas funcionen requiere práctica.

Y todo esto viene a cuento del título de esta entrada. Los receptáculos.


TAMAÑOS Y FORMAS DE RECEPTACULOS

En general muchos utilizan matraces enormes, de 100 o más mililitros, para manifestar dentro Nuestra Agua (SM).

La verdad es que, como dijo un buen amigo y lo parafraseo, lo que intentamos es atrapar un pez y no un león. De manera que mientras más pequeños sean los receptáculos mucho mejor.

Algunos alquimistas usan matraces tan pequeños como este:

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Y creo que es uno de los mejores receptáculos en cuanto a tamaño y a que tiene la tapa de vidrio esmerilado.

El vació no es complejo efectuarlo: basta dejarlo reposar en una parrillera a un calor moderado durante unos minutos. Luego, cerrar herméticamente con grasa siliconada el tapón.

Con ese sencillo receptáculo podemos obtener buenos resultados. Solo basta saber inyectarle nuestro sol y el agua nuestra no se hará esperar.

Me pareció interesante matizar esto para que lo supieran, pues muchos me suelen preguntar que frasco utilizar, tamaño, medidas, etcétera.

Espero esta entrada les sea de gran utilidad a los practicantes del arte alquímico.

 Este es otro de los buenos receptáculos a tener en consideración. El vacío no es tan eficiente.

Este es otro de los buenos receptáculos a tener en consideración. El vacío no es tan eficiente.

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