La esencia de la Piedra Filosofal



Volvamos un momento al misterioso monje Basilio Valentin

Queda por demás claro que tanto para Basilius como para Kerckring, que replicó sus procesos al detalle, la Piedra de Fuego (o de estibina) no es la misma que la Piedra Filosofal. Para más detalles nos lo dice el propio Basilius: 

"Pero la Piedra de Fuego no es una Tintura universal, como la Piedra Filosofal, que se prepara a partir de la esencia de oro" 
Por supuesto, en su Carro Triunfal del Antimonio no nos explica nada absolutamente de la elaboración de la Piedra Filosofal, sí lo hace en sus 12 llaves de la filosofía y en su Último Testamento, donde da habida cuenta del proceso con el oro común. 

Este proceso ha sido comentado en detalle en los libros de Lawrence Príncipe y en español y con mayor profundidad por nuestro amigo de la casa Sebastián Jarré en su obra Al-Quimera. ¿En que consiste? En purificar muy bien el oro vulgar por el antimonio, luego disolverlo en un agua ácida conformada por el nitro y la sal de amonio, y posteriormente destilarlo, hacerlo volar por el destilador, un proceso extenso, complicado, tan enrevesado que hasta el propio Lawrence Príncipe con los modernos equipos que dispone, le costó muchísimo llevarlo adelante. Pero lo logró (sin embargo, no llegó a la instancia final de Piedra, si a una sal de oro volátil) 

Por tanto, podemos concluir que el proceso que considera Basilio Valentín que conduce a la Piedra Filosofal, cuya diferencia con la otra también la declara Kerckring con este comentario: 

"Tan lejos como está el cielo de la tierra, así está la verdadera Piedra Filosofal de esta Piedra del Fuego. Confieso que aunque he encontrado la Piedra de Fuego, todavía tengo mucho que aprender acerca de la tintura más potente." 

Es a través del oro metálico común. Una materia que, dicho sea de paso, también la menciona Cosmopolita, Nicolas Valois, Cyliani, entre otros muchos adeptos. El único que la denosta es Limojon de Sain Didier, que rechaza al oro común terminantemente, en su diálogo con el Mercurio, el Oro y la Piedra. Sin embargo, en la 5 Llave nos habla de fermentar la Piedra con …oro. 
 
Parece que es difícil de salir de la encrucijada. Pero el propio Basilius nos da las pistas para salir, porque confiesa esto del proceso con oro: 
La primera vez me esforcé mucho y estuve en grandes gastos, y consumí mucho tiempo en el Oro purificado" 
Esto nos lo dice en su Ultimo Testamento. Y a continuación declara: 
"También he practicado varias veces por mí, en un tiempo más corto, y con menos trabajo, tanto ellos como yo hemos obtenido salud y riquezas; en esta conocida y despreciable materia y sustancia Mineral se encuentra un Azufre y tintura más eficaz, y más digna, que el mejor Oro que puede dar" 
Repitámoslo de nuevo: con menos trabajo, de una sustancia mineral, más digna que el mejor oro. En otras palabras, y por si tuviera dudas, el oro está en el antimonio. Al menos el oro de los filósofos.

No por nada se titula El Carro Triunfal del Antimonio, y no el Carro Triunfal del Oro. Entonces, si en este mineral “se encuentra un Azufre y tintura más eficaz, y más digna, que el mejor Oro que puede dar” ¿Para qué trabajar con el metal noble cuya dificultad ya nos las dice el propio Basilius?.
 
Existe un único modo de trabajar con el oro vulgar, sentenciado por Cosmopolita, Valois, etcétera: con el agua que es capaz de pudrirlo. El verdadero disolvente universal. Nada más sirve si trabajamos con el oro: o fracasar con los ácidos como parece que el propio monje Valentín le sucedió. 
 
Pero ¿Quién trabajaría con el oro si después de todo tenemos un mineral donde yace en su interior el oro oculto de los filósofos?. Tal es así, que se vuelve dorado cuando se manifiesta como podemos apreciar: 



Insisto: ¿Quién entraría en gastos con el oro común habiendo un mineral mucho más fácil de acceder?. No por nada, Valentin le llamó : "una de las siete maravillas del mundo " "no hay debajo del sol Medicina más eficaz, o pilar más fuerte de la salud, que este mismo Antimonio".

Esta última afirmación nos lleva a plantearnos la pregunta fundamental: Si no hay bajo el sol nada mejor, ¿por qué la Piedra Filosofal fabricada de la esencia del oro común sería algo mejor que lo que ya se declara como lo mejor?
 
Finalizo con la sentencia de Kerckring y la tintura medicinal de Antimonio preparada por mi buen amigo SimónElMago

Lee atentamente todo lo que dice nuestro amigo Basilio en elogio del Antimonio. No encontrarás aquí vana jactancia ni tonta exageración, porque hasta ahora ningún hombre ha sido capaz de sondear las maravillosas profundidades de esta maravillosa Medicina. Vemos muchas cosas, diariamente se descubren cosas nuevas, y aún quedan muchas por descubrir. Los recursos del Antimonio son tan inagotables e infinitamente variados como los del fuego, que no disminuyen quitándoselos. Por lo tanto, Basilio juzgó con razón a quien debía hacer sonar el misterio de Antimonio digno de un carro triunfal.

Foto cortesía de Simon El Mago

 

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