La vía alquimica de la Sangre Humana : La Piedra Real




En una novela gótica que leí una vez, un alquimista empeñado en buscar el elixir de vida eterna, tras probar con mil experimentos habidos y por haber, y fracasar en todos ellos, decide ir hasta la cueva de un vampiro humano y extraerle su sangre inmortal. Tras denodados esfuerzos consigue capturarlo y sacarle su precisado líquido vital. Lo bebe, se convierte él mismo en vampiro y vive siglos en completa tranquilidad. 
 
Entre las innumerables materias que se han decidido a trabajar los filósofos, más bien espagiristas, han sido nada más ni nada menos que la sangre. Si bien muchas materias espagiricas, del reino animal, pueden darnos algunas medicinas, lo cierto es que la alquimia y la Piedra, según mi opinión apoyada en los maestros,  tiene otro origen. 
 
Conozco al menos dos hombres que practican con sangre humana y que, según afirman, elaboraron la Piedra. Esta Piedra les permitiría transmutar 1:2 y brindarles un cierto fuego interno. Pero obviamente que todo esto puede ser una falsa interpretación, e incluso la autosugestión incomodándonos. 
 
Pero en los textos alquímicos, ¿hay algo que nos señale el uso de la sangre?. 
 
De forma indirecta podríamos citar a la Turba de los Filósofos, en cuyo pasaje evocador de boca de Parménides encontramos esta sentencia: 
 
“Sabed que los envidiosos han hablado de muy diversas maneras: han hablado de aguas, de caldos, de piedras y de metales, para confundir a quienes buscáis esta ciencia secreta. Dejad todas estas cosas y haced rojo lo blanco” 
 
La conclusión que se desprende de aquel pasaje es que si no es nada del mundo exterior – aguas, caldos, piedras, metales – forzosamente hay que recurrir al mundo interior: la sangre, el esperma, la orina. Por lo demás, dice Pitágoras en la Turba

“La verdadera tintura jamás se puede hacer si no es a partir de nuestra Piedra Roja”. 

 Y que la clave consiste en “transformar la piedra roja en color blanco, y de nuevo volverla roja”. 

Por supuesto, al aludir a una materia roja, algunos alquimistas enseguida pensarán en el punto de la frente de las mujeres Hindúes y la sustancia que lo compone. Pero también esta piedra roja, puede ser la sangre humana coagulada. 

Morien, de nuevo en la Turba, nos vuelve a decir lo mismo: 

“Entiéndeme y deja esas hierbas, y esas piedras, y esos metales, y esas especies extrañas y ruega a Dios, de todo corazón, que te haga ser de los nuestros” 
 
De nuevo, nos está diciendo que olvidemos las cosas del mundo visible y busquemos, en todo caso, las del mundo invisible. 

LA OPERACIÓN CON SANGRE 



Consistiría en utilizar, como dice La Turba:Nuestra sola materia y nuestro único régimen” Y abandonando todas esas palabras extrañas y contentaos con la naturaleza”. 
 
En este pasaje vemos declarado el proceso en apariencia: 

 “Y sabed que aunque en muchos lugares digamos poned esto, poned aquello, siempre nos referimos a una sola cosa que se ha de poner en el vaso tan solo una vez y dejarlo cerrado hasta el final, aunque digamos: abrir y poned. Todo esto lo hacemos a fin de despistar a muchos…Nosotros no hacemos otra cosa más que administrar a la naturaleza la materia con la que pueda, por si misma, trabajar en conformidad con su intención” 
 
Por supuesto, la materia de la que habla es misterio. En todo el texto no la declara. Solo dice que es roja y que se vuelve blanca y luego roja de nuevo. Que no proviene de los vegetales, ni de los metales ni de las aguas vulgares de todo tipo (rocío, lluvia, etc). Entonces la elección nos inclinaría a escoger nuestra sangre. Pero el lector podrá objetar - y con razón - que en ningún lado de La Turba menciona propiamente a la sangre. Y está en lo cierto. Son especulaciones y podría ser otra cosa: orina, sudor, quien sabe si esperma. E incluso algo completamente diferente y que no es ninguna materia específica, como el Parergon

En el libro del alquimista Thot, sin embargo, nos dice esto sobre la sangre y su proceso, traducido del francés por primera vez por quien esto escribe: 
 
El camino de la sangre 

Este es el camino final reservado para aquellos que llegan al final del trabajo en las formas indirectas. Ella es la más poderosa de todas, constituyendo una medicina inigualable para la transmutación personal. Pero antes, se trata de saber obtener la piedra, (transmutar los metales), orientar esta piedra mineral (hacia la medicina universal :líquida o sólida) luego pasar a la etapa de la sangre misma (después de haber absorbido la Medicina Universal). 

Una vez que haya dominado los grandes Individuos (transmutaciones de metales, mercurio y plomo en oro en 9 o 14 quilates) luego la Piedra Filosofal (elixir de rejuvenecimiento) que permite prolongar la vida e incluso detener el proceso de envejecimiento. También hay una etapa más avanzada, la adquisición de un Cuerpo Glorioso. En esta fase, es necesario trabajar directamente sobre la propia sangre y éste deberá contener el Espíritu Universal que es necesario fijar en nosotros en nuestra sangre, pero esa es otra historia. 

Con nuestros pensamientos, transmitidos por el verbo, nos identificamos con nuestro cuerpo material. Por lo tanto, seguimos su futuro, desde el nacimiento a la muerte física. Son los mismos pensamientos los que impiden a luz del Espíritu Original que se propague en nuestro cuerpo, para hacer un cuerpo de luz, inmortal (no sujeto a las variaciones del tiempo). 

Durante la existencia, mientras nuestros pensamientos acompañen a nuestros cuerpos físicos, sigue sus directivas, como pensamos que somos corruptibles y mortales, nuestro cuerpo lo es. Creamos quienes somos. Para integrar el cuerpo inmortal todos los pensamientos deben desaparecer, para que nada más surja la dispersión de la luz en la carne. 

Existen texto raros que hablan de este camino tan peligroso y difícil de lograr Hay una técnica precisa (explicada en muy pocos escritos) y todos los detalles son pasados de largo. Repito, es la voluntad final del adeptado. ¿Qué pasa después? Es un misterio y no puedo explicarlo ya que aún no he realizado mi cuerpo Glorioso. Concretamente, este texto se llama Aforismos de S. Bacstrom o El mayor operación de la Sabiduría Antigua. 

Lo probé una vez hace unos años y tengo en mis archivos una fotografía de mi sangre cristalizada (en forma de agujas), y como era una prueba sencilla, pude tomar esta foto. Sin embargo, si se desea realizar el proceso correctamente, no podemos mover nuestro material mientras nos relajamos de la operación y debe mantenerlo alejado de toda luz durante varios meses, pero esta operación sólo se realiza por aquellos que han trabajado en varios caminos y obtenido al menos algunas cosas. 

Y también que esto debe hacerse fuera del lugar de residencia, habitación principalmente, el lugar de operaciones debe ser de unos 25 a 30 metros, porque hay olores de muertos y el astral será atraído por tu sangre, que es muy peligrosa para el cerebro. 

La sangre toma el aspecto angelical del oro que ilumina las centrales eléctricas de la tierra profunda (y por lo tanto el cuerpo físico). Este oro central cuyo orígenes son solares es el mismo cuyos antiguos alquimistas hablaban en términos velados, de ahí la oscuridad de sus alusiones en cuanto al papel que juega el sol en la transmutación. 

En nuestra sangre hay una materia pegajosa, está escondida y para lograr la regeneración del cuerpo se necesita una disolución de esta materia impura y corruptible, que ata nuestro ser inmortal (y también nos mantiene en un sueño de muerte). 

Las sustancias presentes en nuestra sangre, alquímicamente hablando, son: 

Cuando destilamos la sangre a través del alambique de vidrio expuesto o con una retorta en el baño de vapor, obtenemos un líquido claro, transparente e insípido al que llamamos Agua o flema de sangre y esto se puede usar para disolver sales. 
 
El resto que queda en el alambique se coloca en una retorta y se expone a la farola (todavía proporciona un poco de esta misma flema de fuego recalentada). Luego fluye un líquido salino penetrante que conserva constantemente su liquidez y se llama Espíritu. 

En cuanto a la tercera sustancia, es un líquido graso, untuoso, inflamable, llamado aceite de sangre. Luego se unen al mismo tiempo en las paredes del vaso pequeños cristales blancos, solubles en agua y que llevan el nombre de Sal (cuarta sustancia) 

Finalmente, lo que queda en el fondo de la retorta es una masa porosa negra y muy ligera (sustancia quinta) que se cuidará de calcinar en fuego desnudo hasta la blancura para sacar de ella por la "lejía" un poco Sal fija. 

Esta masa es friable, insípida e insoluble en agua, es la cabeza muerta. En resumen, hay cinco sustancias diferentes en la sangre: Agua o Flema Espíritu - Aceite o Azufre - Sal – Cabeza Muerta o Tierra Maldita. 




 
En estas dos fotos tomadas por mí durante una prueba en la ruta directa con mi sangre, tengo estos gránulos rojos, pero no están completos porque en el experimento final abrí antes que el tiempo requerido, por lo que para el resultado final no hubo resultado de transmutación. Su material debe permanecer absolutamente en la oscuridad, no ver la luz y además hay que sacarle la sangre en un buen momento específico acorde con su cielo de nacimiento 

 
OTRA OPERATORIO DE BACSTROM 




Ahora bien, en los textos alquímicos encontramos una obrita de Sigismond Bacstrom, conocida como Aforismos Rosacruces, que explica en detalle el proceso con sangre que llevaría su consecución más de 1 año. Y si se fijan, así como dice en La Turba, todo el secreto es cocer y nada más a la materia (desprovista de su agua). 

Me permito sintetizarlo aquí. 

Tomar 250 ml de sangre en la fecha de marzo o abril. Evaporar naturalmente para extraer humedad superflua que impide la real putrefacción. Se puede usar cuencos cubiertos con lino. Luego se introduce esta sangre seca en un matraz y se pone tapón de roble para que el resto de humedad superflua , ahora con el calor, escape por los microporos del tapón. 

Se pone a calentar a 48/65 grados, bien envuelta y al abrigo de la Luz. Calor homogéneo en todo el matraz menos el tapón. Cada mañana se agita el matraz hasta que la tierra roja coagulada se licué en un líquido rojo rubí. Una vez queda licuada no se agita más. Se mantiene incubada 8/9 meses (150 días) hasta que surge la putrefacción. Olerá a muerto. Queda color negro. 

En este estado pasan los colores de todo tipo: verde, color oro, como el arco iris, la cola del pavo real, etc El hedor disminuye poco a poco y la materia queda roja como ladrillo y fija en el fondo del vaso. En el tapón, del lado de abajo, aparece la blancura. Poca cantidad pero blanco, mejor dicho, como mercurio : tipo metálico. Debajo queda la tierra gris oscuro llamada Terra Foliata. 

Esa materia blanca ya es medicina universal, pero hay que llevarla a su máximo poder: la rojez Se aumenta el calor en el matraz hasta 65/80 grados El sublimado blanco del tapón descenderá y ascenderá , pasando por los colores de antes, y quedando finalmente de un color rojo vivo pegado en el tapón. Este es el proceso del blanco al rojo. Y requiere de 3 a 4 meses. 

Debajo quedará una tierra roja que no tiene ningún uso: está privada de la vida que ascendió. Nota: durante la blancura y rojez la materia experimentará licuación y sequedad por sí misma. 
 
Ahora bien, del libro de Sthephane Barillet dejo las imágenes de la misma operatoria (debo decir que aquel alquimista está convencido que la Gran Obra se practica con la sangre) 

 












EL PROCESO POR UN ADEPTO 



La lógica nos dice que de un Reino a otro, los procedimientos para extraer las Quintaesencias son cada más más fáciles. En otras palabras: si para un metal o mineral necesitamos fuegos elevados, disolventes secretos, fundentes, ácidos fuertes, para un vegetal apenas nos basta un alcohol. Por tanto, en lo respectivo a la sangre, lo debería hacer por si misma sin necesidad de nada externo. 

Esto viene a colación de La Turba y varios textos (Concordancia-Mito-Cabalo-Hermético) que abogan por el no uso de calentadores - claramente usan materias de esta clase, sensibles y sutiles,

Un alquimista que conozco que habría terminado la Piedra con sangre me confesó que la Quintaesencia de la sangre no era otra cosa que el plasma





El resto que queda de sangre, lo que científicamente serían los glóbulos rojos, serán el azufre. Entonces es mezclar una cosa junto a su agua filosófica, como diría Cosmopolita, e incubar con calor de nido, hasta producir todos los cambios buscados. 
 
El mercurio sería el plasma y los glóbulos rojos el azufre. En medio , los glóbulos blancos/plaquetas, serían la sal. Porque, en efecto, en la sangre hay tres constituyentes que podrían interpretarse con la analogía de siempre de azufre, mercurio y sal. 

Algo que nos pide el texto alquímico anónimo conocido como Hydrolitus Sophicus:

"Este gran bien del que tan poco
se preocupa el mundo y que lo tiene por nada,
está divido en tres, pero no es más que uno.
Todos lo tienen ante los ojos
y lo tienen en las manos, pero no lo conocen.
En su ignorancia pasan rápidamente de largo,
con paso apresurado. He aquí la riqueza más grande."
 
Pero esto de trabajar con sangre, como hemos visto, no es algo nuevo y son muchísimos alquimistas que lo toman muy en serio. Por más que Fulcanelli y otros artistas, como Limojon Saint Didier condenen negativamente esta clase de trabajos, lejanos a la auténtica Gran Obra. 
 
Otro alquimista conocido que se suma es nada menos que Louis Cattiaux que nos deja sus pinturas como señalización de la materia que hay que escoger. Véanlas y saquen sus propias conclusiones:






REFLEXION FINAL


Hay una paradoja. Si revisamos el Corpus Alquímico encontramos que algunos filósofos alquimistas abogan por el uso de Fuegos vulgares, incluso elevadísimos, (como el fundidor de latón de Helvetius) el uso de ácidos o agua corrosivas, en tanto que otros alquimistas desprecian y rechazan a raja tabla el uso de tales cosas. 
 
Entre ellos, entre los que condenan el uso de fuego vulgar, al que llaman con Louis Cattiauxel fratricida del mundo” tenemos el autor de Concordancia, Recreaciones Herméticas, y tantos otros textos. 
 
¿Por qué esta discordia? 

Como expliqué antes, simplemente porque trabajan en un Reino Animal como materia. Si trabajaran con un Reino Mineral, sería imposible no utilizar el fuego, aún mínimo, para digestión. Incluso en el reino vegetal, los que rechazan los destiladores (autor de Recreaciones y Concordancia) no podrían siquiera extraer el famoso Espíritu de Vino o Quintaesencia de los Filósofos
 
En el Reino animal las cosas funcionan más rápido, sin fuegos, sin necesidad de destiladores, porque los sustratos se forman solos. Se dividen a poco que se deje la materia. Por supuesto, con calor se podría apresurar, pero como señalan aquellos mismos autores que rechazan el fuego, también podrían matar la semilla que buscan separar. 
 
Esta simple reflexión nos puede decir muchísimo sobre los textos antiguos y cómo operaban y con qué cosa según su aversión a esto o aquello. 
 
Por supuesto, en el Reino de la Materia Universal también las cosas no necesitan fuegos. Por eso se dice que “Nuestra Piedra es una cosa que el fuego ordinario no ha tocado nunca”..

0 Comentarios