El antimonio y su poder medicinal : ¿La Medicina Universal?

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Según Basilio Valentín y Alexander Von Suchten, no existe sobre la tierra una medicina más poderosa que la que provee el antimonio. No sólo eso. Sino que las demás medicinas, como las espagíricas o de corte herbolario, tinturas, aceites, sales volátiles, no llegan ni ahí al poder medicinal del antimonio preparado como medicina. 

La pregunta que surge, ante tanto alago al mineral, es ¿Cómo se fabrica la medicina?. 

Ambos autores mencionados lo explican. Pero mientras Valentín lo deja por escrito sin velos ni alegorías, Von Suchten se decanta por ocultar el procedimiento más o menos velado. La medicina de Valentín es un antimonio diaforético del cual dice que “este polvo hace cosas muy bellas las cuales no podrían ser creídas si la experiencia no las demostrara manifiestamente”. Y para Suchten es la medicina más alta que no se encuentra en ninguna otra cosa que brota de la tierra”. 

¿Por qué entonces existe diferencia si ambos procesos son semejantes – y que ya veremos en detalle – y dan como resultado un antimonio diaforético?. 

Incluso para Suchten es la Piedra, y le llama Azufre Filosófico u Oro Médico. Pero hay una clave entre ambos procedimientos, y es la manera en que calcinan al Régulo de Antimonio. Valentín lo hace con fuego vulgar. Pero von Suchten lo hace con el Fuego del Cielo: 

“…debe ser digerido y madurado desde el Cielo: así que entiéndalo también con respecto a este Mercurio, debe ser madurado desde el Cielo, no por nuestros Fantásticos Calores de primer, segundo, tercer y cuarto Grado: nuestros Fuegos Artificiales no traen beneficio aquí, por lo tanto no será digerido en arena de Baño María, cenizas o estiércol de caballo, sino sólo del cielo.” 


Y si bien ambos dan una suerte de óxido de antimonio o trióxido del antimonio, en el caso de Suchten las virtudes son extendidas como declararon en su día los que lo hicieron. 

Nicolas Lefévre explica que no solo al calcinar el antimonio con el Sol este aumenta de peso, sino que: 

 "Hemos hecho ver más arriba que las calcinaciones del antimonio con el nitro lo abrían, lo purificaban y lo fijaban: lo que no se podría hacer, si esta sal no prestara la luz que se encuentra corporificada en ella: pero es necesario que aquí mostremos patéticamente, que el Sol, que es el padre y la fuente de la luz, y que engendra el nitro, purifica y fija el antimonio mucho mejor y más eficazmente de lo que el nitro lo puede hacer, lo que es una calcinación verdaderamente filosófica y digna de un Artista curioso que busca las maravillas de la naturaleza y del arte. Entonces lo que no saben los bellos efectos del fuego mágico y celeste, que se extrae de los rayos del sol por medio de un espejo ardiente, podrán apenas creer lo que tenemos que decir y demostrar sobre este tema. Este digno fuego conserva y multiplica el antimonio, mientras que el fuego común y las sales lo cambian y lo destruyen" 

Y añade: 

"Si el Artista toma doce granos de antimonio mineral o común, que sean reducidos en un polvo impalpable, y los calcina con fuego ordinario o por la sal, impulsa un humo de un color y de un olor desagradable, que tiene peso, porque si este humo fuera recibido en los recipientes sublimatorios, se encontrarían allí flores que solo son el antimonio meteorizado, como lo hemos mostrado, cuando hablaremos de la sublimación de este mineral, lo que hace que el antimonio se encuentre reducido en cinco o seis gramos, cuando la calcinación es empujada hasta un polvo gris o blanco, que es todavía purgativo y vomitivo" 
"Pero si se calcina el mismo peso de antimonio con el espejo ardiente, que concentra los rayos de luz del sol para hacerla actuar sobre la materia, este mineral desprende también vapores, como cuando se lo calcina con el fuego común, y por consiguiente debería también disminuir en la misma cantidad, lo que no se hace sin embargo, porque cuando la calcinación ha sido reiterado a menudo, y el antimonio se ha convertido en un polvo blanco, se encuentran quince granos en lugar de doce, y por consiguiente esté ha aumentado en la mitad, ya que los vapores que han sido exhalados, lo deberían haber hecho disminuir". 

 Y concluye: 

"Es necesario, por lo tanto, dejar de admirar, cuando se ha conocido y se ha comprendido que la luz es este fuego milagroso que es el principio del antimonio, y que es también la que lo ha preparado. Lo que muestra que este noble mineral posee un imán natural en sí, de atraer de lo más alto de los cielos lo noble similar que lo ha producido, y que le proporciona su virtud" 
 
Otro que no podía faltar en experimentar con el Astro Rey fue el conocido como Homberg que también verificó el incremento de peso: 

 « El Señor Homberg nos ha dicho en la Academia Real de Ciencias (Académie Royale des Sciences), que había calcinado por el Sol en el espejo ardiente de SA. S. (Son Altesse Sérénissime) Monseñor el Duque de Orleans, cuatro onzas de régulo de Antimonio marcial pulverizado, hasta que hubiera tomado un color gris ceniciento y luego, habiendo pesado este polvo, había encontrado cuatro onzas , tres dragmas y cuatro granos ; es decir, un poco más de tres dracmas 33 34 35 de aumento. Que después había reducido este régulo calcinado en vidrio por el mismo fuego solar; pero que solo había obtenido cuatro onzas." 

Pero lo que maravilló a Lefévre fue que mientras que el antimonio calcinado por el fuego vulgar dejaba un producto cuyo efecto al consumir era purgativo, emético, cuando se hacía con el dardo solar el efecto era totalmente diferente: era diaforético y muy cordial. 

Aunque como dice Suchten, a no excederse: “no abusen de este don de Dios, no sea que reciba más vergüenza y desprecio que honra entre los enfermos.” 
 
Pues bien, esta es la única y auténtica medicina del antimonio. De Von Suchten, tomó la explicación Limojon de Saint Didier y se escribió aquel opúsculo enrevesado y críptico, conocido como El Triunfo Hermético, para perdernos a todos en sus meandros laberínticos. 

Pero el proceso, en parte se hace como explicaba Suchten y que lo resume aquí en su opúsculo: 

“Así tiene un final este Tratado del Antimonio; en el que hemos hablado sobre qué es el Antimonio, en el primer Capítulo. En el segundo, cómo está hecho el Mercurio. En el tercero, cómo debe ser regenerado por el cielo. En el cuarto, cómo se debe hacer el Sol Físico de Luna. En el quinto, ¿Qué más se necesita para que un Médico sepa si alguna vez administra este oro?” 
 
En otras palabras, el antimonio, la estibina, de donde procede el Mercurio que no es otra cosa que el régulo estrellado, el cual se regenera por el cielo, con el dardo solar, dando lugar al antimonio diaforético, y así se vuelve Luna, porque como dice Suchten: “Tan pronto como Mercurio percibe el poder del Dios Sol, ya no es Mercurio, sino Luna”  (En Instagram podrán ver fotos y videos del proceso y en mi libro Alkahest todo el procedimiento hasta el final)

En efecto, es una medicina extraordinaria. Pero como todo preparado con antimonio: o te cura milagrosamente o te mata espantosamente. Creo que para la época en que se redactaron aquellos escritos, 1520, cualquier cosa que mejorase los síntomas del sin fin de enfermedades que pululaban, iba a ser bienvenido. Y allí donde fallaban muchas, el antimonio diaforético, considerando una Panacea, brindaba grandes virtudes por las que recibió elogiosos comentarios de todos los alquimistas. 

Hoy por fin, ponemos fin a un misterio. Estamos en una época en que los misterios deben ser revelados porque el planeta agoniza, y los que se creen inmortales les aviso que ni siquiera el planeta lo es, ni el propio sol, ni mucho menos el sistema solar. A ellos, les dejo este bello video:


Como broche final, les dejo una composición de la Medicina Universal de Federico Gualdi, usando por supuesto antimonio, traducida para los lectores fieles de este blog, sáquenle provecho y me cuentan: click aquí


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