Las 12 llaves de Basilio Valentín reveladas y como fabricaba el ORO VOLATIL




Encontré las distintas explicaciones en varios sitios de Internet, la verdad, rebuscadas, insípidas, y faltas de un rigor de análisis. Incluso algunas tan trastocadas, que parecían provenir de la pluma de un esquizofrénico donde toda interpretación química y operativa se extrapolaba a la metafísica espiritual. Sea pues, este análisis que ofrezco, el más riguroso de todos (porque hacerlo me llevó años y se basa en un soporte experimental), y que espero les sirva de apoyo operativo a quienes decidan emprender este trabajo.

Basilio Valentín en sus 12 llaves de la filosofía primero fue el texto, y las ilustraciones más tarde. Por tanto, las imágenes no pueden entenderse si se toman separadas del texto. Desafortunadamente hoy día se ponen las imágenes o dibujos fuera del contexto que le pertenecen. Y es natural entonces que tales imágenes tengan muchísimas interpretaciones, sobre todo, de las personas que ven con ojos espiritualistas o incluso psicológicos (Jung) estas obras. Pero fijémonos en esta imagen:
El texto correspondiente enseña que “todas las cosas impuras y contaminadas son indignos de nuestro trabajo”. 

El tema de la pureza continúa con un comentario sobre cómo los médicos purgan la enfermedad de los cuerpos enfermos. La sección relacionada directamente a la imagen aconseja que : 

“La corona del rey debe ser de oro puro, y una esposa casta debe casarse con él. Tomemos al lobo gris hambriento que por su nombre está sometido al belicoso Marte, pero de nacimiento es hijo del viejo Saturno, y que vive en los valles y montañas del mundo y está poseído de gran hambre. Arroja el cuerpo del rey ante él para que pueda alimentarse de él. Y cuando haya devorado al rey, haz un gran fuego y echa en él al lobo para que se queme por completo; así será redimido el rey. Si esto se hace tres veces, entonces el león ha conquistado al lobo, y no se encontrará en él nada más para comer; así se completa nuestro cuerpo al comienzo de nuestro trabajo” 

Esta primera llave de Basilio Valentín es la original, muy distinta de las coloreadas que hoy día circulan, y fue añadida al texto en el año 1602. Se encuentra en el Departamento de Colecciones Especiales, Memorial Library, Universidad de Wisconsin – Madison, y se titula: De Von Dem Grossen Stein der Uhralten

El grabado en madera muestra al rey, su casta esposa y el lobo (con un collar y más parecido a un látigo) saltando sobre el fuego. Saturno paterno (identificado por su muleta y guadaña) se encuentra cerca. ¿Qué significa todo esto? Este acertijo es relativamente fácil. El texto describe claramente un proceso de purificación. En el contexto de la transmutación metálica, el rey es probablemente el "rey de los metales", es decir, el oro. Este oro (el cuerpo del rey) se le da a un lobo hambriento que es hijo de Saturno. En la nomenclatura planetaria estándar, Saturno es plomo; su hijo sería entonces algo muy relacionado y útil para purificar el oro. La respuesta es la sustancia favorita de Valentine, el mineral de antimonio o la estibina (recordemos su tratado El Carro Triunfal del Antimonio). 
 
Se pensaba ampliamente que la estibina estaba relacionada con el plomo y se usaba para purificar el oro. Llamar a la estibina un lobo hambriento tendría sentido para cualquiera que la haya visto reaccionar con los metales. Cuando se derrite, la estibina disuelve - "devora" - los metales con una velocidad asombrosa. La corroboración proviene de la insinuación "a causa de su nombre [él] está sometido al belicoso Marte". 

En alemán, el nombre de la estibina mineral es Spiessglanz, literalmente "brillo de lanza", en referencia a sus cristales brillantes en forma de aguja. Una lanza, como todas las armas, está sujeta a Marte, el dios de la guerra. 
 
Este proceso funciona muy bien hoy. Cuando una pieza de oro impuro (por ejemplo, un anillo o collar de oro de 14 quilates, que contiene 58 por ciento de oro y 42 por ciento de cobre) se arroja a la estibina derretida, se disuelve casi instantáneamente. Los metales distintos del oro se convierten en sulfuros que flotan hacia la superficie. Una aleación blanca brillante de antimonio y oro se hunde hasta el fondo de la masa fundida, donde se recupera fácilmente después de que el crisol se haya enfriado. 

Cuando se asa esta aleación (es decir, el lobo con el rey en el estómago) (“haz un gran fuego y echa en él al lobo”), el antimonio se evapora, dejando atrás el oro purificado. Ahora que el oro es puro, “no se hallará en él nada más para comer”; así, el "león [rey de las bestias = rey de los metales] ha conquistado al lobo". 
 
La segunda clave discute las bebidas disponibles en las "cortes de los poderosos", y señala cómo el "novio Apolo", antes de su matrimonio con la "novia Diana", debe ser cuidadosamente bañado con agua "que debes aprender a preparar por varios modales de destilación ".
Apolo es el dios del Sol, y el Sol está ligado al oro, por lo que es probable que esta clave comience con el oro purificado en la primera clave. El oro, anteriormente llamado rey, ahora se llama Apolo. Este cambio de nombre asociado a un elemento en particular se lo conoce como decknamen. Designaciones de nombres distintos que en realidad se refieren a una misma cosa. Es una forma de burlar el intelecto y hacernos más complicado el asunto de resolver el laberintico mundo de la alquimia. 

Los decknamenes no son constantes, ni siquiera dentro de un solo libro: los escritores crisopoéticos engañosos (y quizás juguetones) los multiplican sin cesar, a veces en una sola frase. El autor continúa: 

“El agua preciosa en la que el novio necesita bañarse debe ser hecha de la manera más inteligente y cuidadosa por dos luchadores (entienda dos cosas contrarias). . . . No es útil para el águila hacer su nido solo en la cima de los Alpes, porque sus crías se congelarían por la nieve en lo alto de las montañas. Pero cuando le presentas al águila al viejo dragón que ha vivido mucho tiempo entre las rocas, y que entra y sale de las cuevas de la tierra, y los coloca a los dos en un asiento infernal, entonces Plutón soplará fuertemente y expulsará del dragón frío un espíritu volador y ardiente cuyo gran calor quemará las plumas del águila y preparará un baño de vapor para que la nieve en las montañas más altas se derrita por completo y se convierta en agua, por lo que el baño mineral está bien preparado y puede dar al rey buena fortuna y salud” 

Este texto casi parece el producto de un escritor un poco desequilibrado, ya que salta de imagen en imagen con vertiginoso abandono. Sin embargo, también se puede descifrar prácticamente. El baño del novio es un líquido preparado por el combate de los dos luchadores, también llamados águila y dragón; estos animales se muestran en las espadas de los combatientes en la figura de arriba. 

Afortunadamente, Valentine menciona un águila una vez más en otra parte del libro (probablemente un ejemplo de la dispersión del conocimiento). Allí, equipara este águila con "salmiac" o sal amoniacal, una sal que hoy se llama cloruro de amonio. Esta misma referencia, también la encontramos explicada en el libro de Von Bernus Alquimia y Medicina

El águila era el símbolo de la sal amoniacal. Una de las propiedades características del cloruro de amonio es que se sublima fácilmente, es decir, al calentarla levemente, la sal se vaporiza y luego se vuelve a condensar en una sal blanca. en partes más frías del matraz. De esta forma a veces (si es un carbonato):


Dada la capacidad del cloruro de amonio para sublimar, águila es un nombre de cubierta apropiado para él: tanto la sal como el pájaro vuelan por el aire. (El término moderno volatilizar deriva del latín volare, “volar”). 

En consecuencia, la “nieve en las montañas más altas” debe referirse al depósito de sal amoniacal blanco puro que se acumula en la parte superior del recipiente cuando la sal se sublima. Lo he hecho innumerables veces y es un efecto muy atractivo.  

Identificar al dragón requiere pensar un poco más, y tal vez algunos conocimientos de mineralogía. El hecho de que viva en cuevas y alrededor de piedras sugiere el salitre (nitrato de potasio), una sal que se encuentra naturalmente como depósito cristalino en las paredes de las cuevas y en los cimientos de piedra de los establos. 

Es el lugar donde juegan los niños, dicen algunos textos. La referencia también la hallamos en el Diccionario Mito-Hermético de Pernety. El comentario de que el dragón es "frío" insinúa aún más el salitre, ya que tiene un sabor fresco en la lengua, y reduce perceptiblemente la temperatura del agua a medida que se disuelve. 
 
Pero lo atractivo del salitre es que lanza “un espíritu volador y ardiente”, cuando se le da calor. Ese espíritu volador, de color rojizo, que vuela por el brazo del destilador, no es otro que ácido nítrico que se condensará formando aquel poderoso disolvente. Lo pueden ver aquí mismo en acción:


Ahora bien, cuando se mezclan cloruro de amonio y nitrato de potasio (“introduce al águila el viejo dragón”) colocado en una réplica en un horno (“un asiento infernal”) y calentando fuertemente (Plutón, dios del infierno, comienza a soplar), una reacción vigorosa (una pelea) se genera, y un ácido altamente corrosivo destila. 

Este “baño mineral” es un tipo de agua regia, una mezcla ácida capaz de disolver el oro. La imagen que lo acompaña muestra a Mercurio posicionado entre los combatientes y de pie en las alas. La sensación aquí parecer ser que el medio entre los combatientes es un mercurio alado, es decir, un líquido que vuela desde las sales de lucha. 

Ahora bien, la tercera llave de Basilio Valentín codifica el secreto principal de su proceso de cohobación. Probablemente un lector temprano de estas láminas registro su propio desciframiento en la xilografía; escribió el símbolo del oro (O) en el zorro y la abreviatura de amalgama (aaa) junto al gallo. Veamos en detalle la lámina y saquemos a la luz el proceso clave de esta Gran Obra:
“El texto de la tercera llave describe como el agua conquista al fuego, y de la misma manera nuestro azufre ardiente debe estar preparado para este arte y conquistado con agua…para que el rey …está completamente destrozado y hecho invisible. Pero su forma visible debe aparecer esta vez de nuevo”

Estas direcciones alusivas parecen describir la acción del ácido preparado (“agua”) en el oro purificado (“Azufre”). A saber, el oro es disuelto (“completamente destrozado”) por el ácido en una solución transparente (“Hecho invisible”). Haciendo “su forma visible…aparecer de nuevo” implica que el oro reaparece, lo que sugiere que la solución debe evaporarse para dejar atrás un residuo, en este caso cloruro de oro. 

El cloruro de oro es inestable en presencia de calor, por lo que cuando su solución se evapora, el residuo se descompone rápidamente para producir oro una vez más, por lo tanto, la “forma visible” del rey reaparece. 

Esto sería lo que se conoce como disolver y coagular, el lema principal de la alquimia: Solve et coagula. Valentine continua: 

“El que prepararía nuestro azufre incombustible de todos los sabios debe tener cuidado de buscar nuestro azufre en algo donde es incombustible, que no se puede hacer a menos que el mar salado se haya tragado el cadáver, y luego escupirlo por completo una vez más”. 

El azufre de los sabios es una forma de llamar a la Piedra Filosofal. Para lograrlo, nos dice Valentín, uno debe usar más ácido (mar salado) para redisolver el oro (el cadáver, es decir, el residuo de evaporar la primera solución) y luego destilarlo de nuevo para restaurar (“escupir”) el oro. 

Esta dirección parece no tener sentido químicamente; no nos lleva a ninguna parte. Al menos desde lo que la química sugiere. Sin embargo, en alquimia, esto se conoce como cohobación, una técnica que los químicos de hoy día no la utilizan por considerarla inútil. Y sin embargo, es lo que permite hacer volar al fijo, al cloruro de oro. En este proceso se destila un líquido de alguna sustancia, y luego se vierte el mismo líquido sobre los residuos y se destila de nuevo, a menudo durante docenas de veces seguidas, aunque por regla general no pasan de las 9 veces. 

En esta figura, gentileza de Lawrence Príncipe, se ilustra la circularidad de este proceso que para el químico es algo inútil:
¿Qué podría lograr esta repetición?. 

Para muchos alquimistas es la forma de cargar de energía el líquido y que arrebate parte del oro, sutilizándolo aún más, hasta que alza vuelo. Y dice Valentín: 

“Luego criarlo en grado para que supere con creces a todas las otras estrellas del cielo en brillo…esta es la rosa de nuestros amos, escarlata en color, y la sangre del dragón rojo….dotarlo del poder volador de un pájaro tanto como necesite , por lo que el gallo se comerá al zorro, se ahogara en el agua, se hará vivir por el fuego, y será comido a cambio por el zorro, para que se vuelvan similares y las diferencias desaparezcan”. 
 
Ahora bien, según el dibujo de la circulación, el oro se disuelve en ácido, formando cloruro de oro, cuando el ácido se destila, el cloruro de oro se descompone por el calor en oro y gas cloro; el oro resultante se vuelve a redisolver en ácido y así sucesivamente. La tercera llave como hemos visto, enseña el Dragón rojo en primer plano, y ese gallo extrañamente carnívoro que come del zorro tanto como el zorro come de él. Como una lucha, una pelea entre dos naturalezas. O mejor : una cohobación. 

Los gallos estuvieron vinculados durante mucho tiempo al Sol (cantan al amanecer) y el Sol a su vez al oro. De nuevo, estamos en presencia de un deckname, para ocultar al oro: rey, apolo , azufre, y ahora el gallo. Con este galimatías ¿quién se atrevería a comprender la Gran Obra?. Pero hoy verán la luz.

El zorro, por otro lado, gusta consumir en particular aves de corral ( como en “un zorro en el gallinero”) y por lo tanto debe ser un nuevo nombre para la relación del ácido que “come” el oro. Por lo tanto, la alegoría de Valentín nos habla de esta manera: las bebidas de oro en el ácido (gallo come zorro) se disuelve por él (se ahoga en el agua) reaparece cuando el calor evapora el ácido (gallo devuelto a la vida por el fuego) y luego se vuelve a disolver por ácido fresco (zorro come gallo) durante la cohobación. 

Esta interpretación parece la más plausible y concuerda con los trabajos recientes y más modernos de la alquimista conocida como Merelle, que trabaja también con oro puro y afirmó haber logrado la mítica Piedra Filosofal de la que da pruebas con unas transmutaciones. 

Ahora bien, el problema para el químico surge cuando se habla de “dar poder volador” al oro “que lo elevaría” por encima de las estrellas, lo cual a cualquier científico le parecería absurdo. Porque lo que se pretende es que el oro de alguna manera se vuelva volátil. ¿Cómo es posible que algo tan pesado, sólido y estable en el fuego como el oro se evapore así tan fácilmente?. Ya volatilizar el tártaro era un imposible para la ciencia, aunque muchos artistas lo han logrado, como el recordado Rubellus Petrinus,  o Steve Kalec, pero ¿el oro también?. Recordemos, ya no es el oro vulgar, dejó de serlo hace tiempo atrás en el proceso. Ahora podríamos considerarlo, nuestro oro.
Y aunque sólido y pesado, ya es más ligero. El lema siempre fue el mismo, esbozado en la Cadena Dorada de Homero y ahora en Valentín : “Hacer el fijo volátil y el volátil fijo”. Así, dicen los textos más serios, se logra la Piedra Filosofal. Porque solo de esta forma, penetra en todo el cuerpo como un vapor o un alcohol y es capaz de lograr la regeneración completa llegando nuestra sangre. 

En otras palabras, es como una sal volátil vegetal pero del reino metálico. En lugar de un alcohol y aceite esencial para elevar la sal volátil vegetal, aquí se requiere la destreza y manejo de ácidos corrosivos con el oro retrogradado.
 
Por lo tanto, hacerlo volátil al oro parecería ser una gran paso hacia el cumplimiento de una instrucción transmitida de los “sabios antiguos” , y una clara señal de que uno estaba en el camino correcto. Pero al mismo tiempo, los críticos se burlaban de esta noción como un ejemplo más de lo absurda que era la alquimia y cuan revestida de fantasía estaba esta ciencia oculta. 

Pero Basilio Valentín había logrado el prodigio de volatilizar el oro. Eso no se discute. Y setenta años después de él, también lo había hecho Robert Boyle, que logró descifrar y seguir experimentalmente al menos las tres primeras de las 12 llaves de la filosofía de Valentín durante su propia búsqueda para lograr la Piedra Filosofal

Lawrence Príncipe, reputado químico, nos confirma todo esto: 

“He probado el proceso yo mismo y me resultó extremadamente difícil de llevar a cabo, pero finalmente tuve éxito. El asombroso éxito de Valentín es que llevó a cabo esa cohobación aparentemente inútil, la formación repetida y la descomposición de cloruro de oro, llenando el aparato con gas cloro, con elementos mucho más precarios que los que hoy día disponen los químicos modernos. Ahora sabemos que este gas tóxico, el gas cloro, evita la descomposición del cloruro de oro altamente inestable, lo que le permite que sublime como hermosos cristales rojo rubí, o en el lenguaje de Valentín: “la rosa de nuestros maestros…y la sangre del dragón rojo”. 

Esto nos lleva a pensar que los trabajos alquímicos eran reales, que los autores los llevaron a cabo y ocultaron el proceso con una florida simbología y dibujos, y que se puede descifrar racionalmente cuando se conoce la clave o cómo pensaban los antiguos para ocultar el secreto. Ocultaron el saber para revelarlo a los que se esforzaban, a los lectores más intrépidos y talentosos que, en opinión de ellos, deberían ser los más dignos. El esfuerzo era el pago que pedían por el conocimiento. Había que sortear muchas trampas antes de alcanzarlo. No era fácil, ni mucho menos. 

Pero no solo demuestra esto las 12 llaves de Valentín. También revela las habilidades de laboratorio, realmente excepcionales, de alquimistas como Basilio Valentín, cuya destreza está fuera de toda duda. La volatilización del cloruro de oro es una operación extremadamente difícil y delicada con equipos de modernos, insisto, ¿cómo lo llevó a cabo nuestro monje benedictino, Basilio Valentín, con elementos rudimentarios, vidrio débil, calor de carbón, etc?. 

La hazaña está en lo que hizo y con qué lo hizo, además de ser un imposible para la mayoría de los químicos hoy día, menos para quienes se tomaron la molestia de llevarlo adelante como Lawrence Príncipe, que replicó paso a paso el modelo de Valentín y logró exactamente los mismos resultados, cuyo estudio podrán encontrar en su libro Los secretos de la alquimia. 
 
Igualmente, el resto de las láminas tienen varias claves que continúan obligándonos a eludir el desciframiento completo. Un punto misterioso es la identidad de la reina / novia / Diana / Mercurio que finalmente va a estar casada con el Rey /novio / Apolo/ Azufre / gallo, es decir, combinado con el oro sublimado. Su matrimonio (unión, combinación) se representa en la sexta llave:
En 1618, el alquimista Michael Maier publicó una traducción del latín del libro de Valentín, con elegantes grabados en sustitución de las xilografías crudas originales. Estos por ejemplo:
Maier insertó su propia idea sobre la identidad de la reina reorganizando silenciosamente la identidad de la primera llave. Cambió al lobo hacia la izquierda frente al rey y puso a Saturno a la derecha, ahora en un pequeño horno, frente a la reina. Estas pequeñas alteraciones, si lo analizamos ahora, cambian sustancialmente todo el significado. 

Ahora la imagen representa la purificación tanto del oro como de la plata: oro purificado con estibina como antes, pero ahora también plata purificada con plomo, por un proceso conocido como copelación. Esto para obtener plata pura. Maier creía que había descifrado correctamente el significado de la reina y decidió codificarla en un emblema como regalo a sus lectores. 

Un propietario del libro concluyó de otra forma y lo dejó plasmado encima de la cabeza de la reina, el símbolo del antimonio metálico preparado con hierro, el llamado regulo marcial. Estas diferentes conclusiones contradictorias enseñan como distintos autores inteligentes podían sacar opiniones distintas de lo que había que hacer de un mismo texto críptico. 

Y no creo que ni Maier ni el anónimo lector fueran por buen camino haciendo lo que señalan. Ahora bien, el propio Valentine podría estar dando pistas sobre la identidad de la reina, en su novena clave. En este dibujo el texto trata de colores y describe el escenario en la fabricación de la Piedra Filosofal en la que el material sellado en el matraz cambia de negro a blanco y rojo. 
 
La ilustración que lo acompaña emblematiza la piedra madura. El rey y la reina se muestran desnudos , mientras que en sus cabezas y pies descansan los cuatro pájaros que simbolizan las sucesivas etapas en la producción de la piedra: el cuervo negro en la parte superior, el pavo real multicolor en la parte inferior, el cisne blanco a la izquierda y el fénix rojo ardiente a la derecha.
Pero si retrocedemos un poco e ignoramos los detalles, el diseño general se resuelve en un círculo coronado por una cruz formada por los cuerpos extrañamente doblados del rey y la reina: en resumen, el símbolo químico para el antimonio (la estibinita). 
 
Como sucede con los textos alquímicos, el final del libro de Valentín es el más difícil de penetrar y comprender. Y las llaves 11 y 12 describen las operaciones después de que la piedra haya llegado a la etapa roja. En la última clave, Valentín decide no emplear “ningún discurso filosóficamente florido o figurativo, sino revelar esta clave sin ningún defecto, en un proceso completo y veraz”, y luego da una receta directa para “fermentar” la piedra fusionándola con oro.



A pesar de la clara instrucción, esta combinación de la Piedra Roja con oro todavía se representa alegóricamente como un león comiendo una serpiente, probablemente un basilisco, uno de los animales comúnmente vinculados a la Piedra Filosofal. ¿Pero tantas veces intervenía el oro en esta confección de la Piedra?. Salvo que el oro sea otra cosa, otro metal. 
 
Está claro que las llaves de Basilio Valentín entrañan un proceso real y químico, oculto en un florido lenguaje y en dibujos exóticos, pero que en un laboratorio moderno son reproducibles, si se toman la molestia de hacerlo. 

Ahora bien, ¿hasta dónde pudo llegar Valentín en su búsqueda de la Piedra?. ¿Realmente la hizo? Porque ¿de dónde surgen el resto de las llaves sino de los resultados de laboratorio?. Y si en las primeras las operaciones son concretas y prácticas ¿por qué pensar que el resto no lo son?. 
 
Sin embargo, Lawrence Príncipe opina que a menos que nuestro conocimiento de la química actual sea significativamente defectuoso, no podría Basilio Valentín haber alcanzado la Piedra Filosofal transmutativa. 
 
“Yo sugeriría - dice Príncipe - que el libro de Valentine – y por extensión muchos otros textos crisopoéticos – es el resultado de la compilación de las tres fuentes diferentes de información. Las primeras claves de Valentin se basan en su propia experiencia de laboratorio, y culminan en la volatilización del oro, un resultado tan sorprendente y prometedor que debió emocionar al autor y convencerlo de que iba por buen camino para producir la Piedra. Las llaves intermedias, que son más oscuras y menos inequívocamente descifrables, codifican los procesos que el autor predijo como los próximos pasos basados en consideraciones teóricas, pero que aún no había logrado. Las claves finales, la más directa de todas, material presente prestado más o menos directamente de libros anteriores. Los pasos después de sellar la materia en el Huevo Filosófico, se había vuelto algo canónico desde finales del siglo XVI, no había mucha razón para codificarlos. Es donde muchos textos empezaban. 

De esta forma, concluye Príncipe, basándose en resultados de laboratorio, extrapolaciones teóricas y procedencias textuales, Valentine mapeó una ruta “plausible” hacia la Piedra Filosofal, y la codificó como las doce llaves de la filosofía.” 
 
Y continúa diciendo Príncipe: 

“Sus resultados de laboratorio, alineados maravillosamente con el axioma sobre hacer fijo al volátil, lo convencieron de que progresó, mientras que los libros de los “sabios antiguos”, le aseguraron que el objetivo había sido alcanzado por otros antes que él, de hecho refiere en su prefacio la importancia de los otros textos. Lo único que quedaba eran los “eslabones perdidos” en medio del proceso. Tal vez todavía estaba trabajando duro en esas operaciones cuando escribió las Doce Llaves. Aquí habría algo de lo que se conoce como Optimismo Químico, basado en alentar lo resultados del laboratorio por lo que se va obteniendo, y esto debió jugar un papel importante en los textos alquímicos que afirman haber alcanzado cierto éxito, como por ejemplo Ireneus Filaleteo, alias George Starkey.” 

El "Optimismo Químico" es un grave problema en alquimia. Mucho más cuando se estuvo años buscando algo y después de tanto tiempo uno cree ver la luz, por consiguiente, piensa que todo el camino está iluminado, cuando apenas es un trozo del sendero. Eso me pasó con los trabajos de varios queridos amigos míos, que me convencieron erróneamente de un camino, donde todo el corazón parecía indicar que era auténtico, pero la experiencia enseñó que no lo era. 

Ahora bien, aunque contraria a la química, la cohobación logra un fenómeno no reconocido hoy día. Y lo afirma el propio Lawrence Príncipe haberlo logrado: alcanzar aquel fenómeno por el que en el pasado se burlaban al hablar de fijos volatilizados. 

El oro ya se sabe por varios textos serios – ejemplo: Tratado de Terapéutica y Materia médica y Farmacológica - que tiene enormes virtudes medicinales, es un excitante, y logra una sudoración en la persona que es capaz de producirle mejoría en sus distintos órganos. 

Y hablo de un cloruro de oro mezclado con un cloruro de sodio. Una sal así:


Me imagino entonces  lo que podría producir en el organismo un oro volátil…De un precloruro de oro dice esto: 

“El oro modifica todo el organismo, es un hecho evidente; neutraliza , no importa por qué razón y cómo, causas morbíficas poderosas, tenaces y desorganizadoras”. 

Por algo el yatroquimico conocido como Agrícola fabricaba sus oros potables a los que le adjudicaba curaciones increíbles, y siempre utilizando oro vulgar. La preparación la encuentran en el inmejorable libro de Von Bernus, Medicina y Alquimia: oro reducido a calx con cuernos de ciervo, menstruo de orina para extraer la tintura, y el oro potable capaz de un milagro donde los demás medicamentos fallaron. Pero ¿tiene comparación con la moderna ciencia de medicinas que existen hoy día a nuestra disposición?. 

Creo que, para la época, esto era medicina avanzadísima, que hoy queda desactualizada.







Fuentes para este artículo:

Obra de Lawrence Principe
Al-quimera

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