La regeneración humana



Hace siglos atrás, en China, uno de los principales ingredientes para alargar la vida, y en especial para regenerar, era nada menos que el tóxico mercurio, conocido como cinabrio, y también el oro y ciertos extractos vegetales, en especial una planta llamada Soma (cuyo alcaloide se conoce como efedrina). 

Como analizaremos luego, quizá la clave no estaba en los metales, sino en los vegetales, así como afirmaba Bulwer-Lytton en su novela Zanoni, acerca del elixir :

"Aun cuando el elixir está compuesto de simples hierbas, solo puede recibirlo aquel que ha pasado ya por las más sutiles pruebas". 

En India había una forma para conferir inmortalidad y se basaba en la caída de todas las partes del cuerpo. Esta es la receta: 

"Para devolver la juventud a un anciano, la farmacopea ayurvédica utiliza remedios basados en mercurio, oro, pequeñas perlas carbonizadas y pulverizadas, y plantas medicinales. El paciente se encierra en una habitación oscura; bajo la influencia de los medicamentos se le aflojan los dientes e, incluso, se le llegan a caer, igual que el cabello. Su cuerpo se armoniza. Tras el tratamiento, el pelo crece, la piel se regenera, y los dientes también se renuevan; en otras palabras: su cuerpo rejuvenecido ha recobrado la fuerza vital". 
 
Una leyenda, sin duda. Pero ¿y si no fuera así? Me explico. Entre las crónicas más inquietantes que he leído, encontré en un documento procedente de Francia, escrito por un médico de la cámara del consejero de estado de Turgot St. Clair, conocido como Doctor Hauton (1620-1683) una historia increíble. 
 
Según se dice, su redacción no debía hacerse pública ya que los papeles no tenían referencia alguna a la alquimia. Pero…La crónica es la siguiente. 
 
Resulta que Turgot St Clair tenía un romance con una dama que lo iba a visitar a su casa siempre escoltada por un leal criado conocido como maestro Arnaud. Durante las citas de su señora, Arnaud esperaba en casa de un farmacéutico dedicado a la alquimia. Charlaban de muchas cosas, y con el tiempo, se hicieron muy buenos amigos. Un día, aquel farmacéutico le confesó a Arnaud, mientras esperaba a su ama, sobre su trabajo alquímico. Le dijo sin vacilación, en esa confianza ganada en meses de amistad, que había elaborado la Piedra Filosofal y el Elixir de vida. Le enseñó como había convertido en oro 12 cucharas de estaño. 
 
Pero lo más sorprendente fue lo que le enseñó a Arnaud: una redoma de vidrio con un líquido incolor. Decía era el Elixir de la inmortalidad. 

Le suplicó probara una dosis, y como muestra, él mismo lo hizo, tomando una cucharada entera mientras el escéptico Arnaud apenas tanteaba con la lengua unas gotas. Casi al mismo tiempo que sucedía esto, su señora lo pasaba a recoger. Durante el camino de regreso, Arnaud empezó a tener algunos síntomas extraños: empezó a sudar y le subió la fiebre. Cuando fueron a buscar al farmacéutico para intentar ver qué le había dado a ingerir, aquel estaba muerto. Evidentemente la dosis fue excesiva en su caso. 

Al poco Arnaud se recuperó, pero su cabello, uñas y dientes cayeron. Sin embargo, en poco tiempo volvieron a crecer y aun más saludables. El amante de la señora compró la farmacia, pero ni él ni Arnaud pudieron encontrar la misteriosa redoma que contenía el Elixir. Había demasiados recipientes iguales y sin identificar. Más tarde contó la historia a su médico de cámara que la anotó y añadió que el maestro Arnaud, a pesar de tener 120 años, disfrutaba de una salud envidiable. 



¿Cómo lo hizo?. 

 
EL SECRETO DEL ELIXIR 

 
Por muchísimo tiempo pensé en aquella historia. Y miles de ideas y pensamientos se me agolpaban en la mente. ¿Cómo tal preparado podía devolver la salud? Fue leyendo a Paracelso que obtuve una pista, y más tarde el escrito de Lefevure, el médico de Luis XIV de Francia, que narraba unos experimentos de los que fue testigo: 

“Uno de mis amigos más íntimos preparó el Primum Ens Melissae, y su curiosidad no le permitió descansar hasta que vio con sus propios ojos el efecto de este arcano, para asegurarse de que lo que contaban de sus virtudes era cierto. Así pues, hizo el experimento, primero sobre sí mismo y luego en una anciana criada de setenta años, y más tarde en una vieja gallina que tenía en casa. Todas las mañanas, al amanecer, tomaba un vaso de vino blanco tinturado con el remedio, y después de utilizarlo durante catorce días se le empezaron a caer las uñas de las manos y los pies, sin que eso provocara dolor alguno. No tuvo valor para continuar con el experimento, pero ofreció el mismo remedio a una vieja criada, que lo tomó todas las mañanas durante diez días, después de lo cual empezó a menstruar como en otros tiempos. Ella reaccionó con gran sorpresa, porque no sabía que había estado tomando una medicina. Se asustó y se negó a continuar el experimento. Entonces mi amigo roció cierta cantidad de grano con el vino y se lo dio a una vieja gallina, y al sexto día el ave empezó a perder las plumas hasta quedar totalmente desplumada, pero dos semanas después le crecieron nuevas plumas de un color más hermoso; su cresta volvió a erguirse y empezó a poner huevos otra vez.” (Guía de la química, 1685) 

 
LA TINTURA ENS 




En efecto, en aquella crónica hablan de una tintura de Ens. No de cualquier planta, sino de la Melissae, como bien aconsejaba Paracelso que en dicha hierba había una quintaesencia con poder rejuvenecedor. 

¿Pero la preparación del Ens donde la encontramos?. 

Existen pocos libros que aborden una buena explicación. De manera que les daré una de propia cosecha. Si es, o no lo es, lo que bebió Arnaud, eso solo el tiempo lo dirá. 

Ante todo, ¿Qué es un Ens?. Es la unión perfecta de los tres principios de una planta, el azufre (aceite esencial) el mercurio (alcohol o tintura de la planta) y la sal (el cuerpo, carbonato de potasio, el caput que queda y que hay que calcinar). 

Para mi viejo amigo Rubelus Petrinus es indispensable que la sal sea volatilizada para tener un buen Ens, por lo tanto, los remito al artículo de la volatilización del tártaro. 
 
Pero sin caer en la complejidad que dicha operatoria presenta, les ofrezco esta receta para preparar la tintura de Ens. 
 

PREPARANDO LA ENS DE MELISSA 




Uno puede preparar los tres principios desde la propia planta, lo cual creo que siempre es mejor, pero mucho más laborioso. Extraer de una cierta cantidad de Melissa, su aceite, luego confeccionar su tintura y finalmente disponer de la sal blanca. 
 
Pero si no es el caso, puede hacerlo más rápido, de esta manera que ahora les enseño.

Debe contar con carbonato de potasio, esto es, la sal que queda al lixiviar las cenizas de la planta. Lo puede comprar, si en su país le permiten, o simplemente elaborarlo quemando maderas y lixiviando las cenizas. Todas las plantas al quemarse dejan carbonato de potasio dentro de sus cenizas.

En el caso de elaborarlo, cuida tus ojos y manos, ya que estás preparando la antigua lejía con la que lavaban las mujeres sus ropas. 

Luego necesitas alcohol de cereal, superior al 95%. Y la planta, o hierba seca, que también puedes comprar en alguna tienda especializada. 
 
El primer paso consiste en obtener el aceite del carbonato de potasio, exponiéndolo al aire varias noches. Una gran parte se convertirá en un aceite claro, producto que se conoce como “tártaro per deliquiem”. 

Como es una sustancia higroscópica, al exponerse en el aire forma este aceite cargado de “espíritus astrales” o del Fuego Celeste. Este líquido obtenido se filtra cuidadosamente y se coloca en un recipiente limpio. 

Si la exposición fue en primavera y la fase de luna correcta, se volverá negro este líquido, recibiendo el nombre de Virgen Negra. Es importantísimo en la Gran Obra de varios alquimistas, pero en este caso es ideal para conformar el Ens. 



 
Se colocará entonces unos 80 gramos de planta bien molida, casi en polvo y sobre esta hierba se vierte nuestro aceite de tártaro, al menos 1 o 2 dedos de líquido sobre la planta. 
 
Luego, sella el frasco y cada día durante dos semanas agita el recipiente. Cada vez quedará más oscuro el líquido, aún más si se usó la Virgen Negra

Utilizando una media o un filtro adecuado, exprime la planta y el líquido vertiéndolo en un recipiente limpio. Una vez pasado, se agrega una cantidad igual de alcohol sobre nuestro líquido oscuro. 

Deberás agitarlo a diario para garantizar la mezcla de los dos líquidos. El alcohol al ser más ligero tenderá a flotar produciendo la separación de los dos líquidos. Si esto no se produce hay que echar más carbonato de potasio o volver a hacerlo. 

El alcohol encima tomará la parte activa de la tintura Ens de Melissa, y será extraída tras unos días de haber estado en digestión. El alcohol adquirirá un tinte bien oscuro al cabo de unas dos semanas o tres semanas. 

Una vez retirado el líquido alcohólico con una aguja, lo dejas reposar unos días, para ver si decanta algo, y luego lo filtras directo para su utilización. 

Lo que conviene es conservarlo en la heladera. El uso que aconsejan, como por ejemplo el químico y alquimista Robert Bartlett es de 5 a 10 gotas de la tintura de Ens en un vaso de vino o agua. 
 
Espero que les sirva, y me cuenten que resultados les ofreció.


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