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El ser humano como cuna de las Bacterias


Hoy día se sabe que nuestro ancestro auténtico, aquel primer microorganismo que se elevó de los lodos del mundo, fue una bacteria. 

En el libro El cuento del Antepasado podemos recrear como fueron los penosos orígenes del hombre y hacer el camino inverso hasta encontrar el ancestro real de todos los seres vivos. 

Pensar en las bacterias a veces nos recuerda a las enfermedades. Pero no está de más saber algunos datos sobre ellas. 

Por ejemplo: El intestino humano sano contiene unas 30.000 especies de bacterias que nos ayudan a absorber los alimentos y las calorías. En las heces (4 toneladas en nuestra vida) hay nueve veces más de organismos que en el resto del cuerpo. 

Y se sabe que cuanto más diverso es el ecosistema bacteriano de la nariz, menos sinusitis se padece. 

El ombligo también contiene también una gran biodiversidad. 

En un estudio realizado en 60 personas se encontraron 2.300 especies de bacterias distintas. Las axilas desprenden olor por la descomposición de los desechos celulares y el sudor, realizado por las bacterias y las levaduras. 

En suma, somos el recinto mismo de un microorganismo al cual le debemos nuestra existencia.

Y a no olvidar algo importante: sin las bacterias anaeróbicas el rocío no se pudre. Es por eso que se aconseja pudrirlo en tonel. ¿Y por qué será que El Cosmopolita recomienda prestar atención a las letrinas?.