Nuevos adeptos, criticas infundadas y el secreto a los ojos de Internet

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Nadie quiere morir. Este precepto no escapa a nadie. Y por eso, es conveniente ser riguroso con lo que se transmite por Internet. Al día veo webs que de pronto salen a la luz sobre el Arte Alquímico, que ni existían años atrás cuando yo iniciaba mis caminos en estos meandros alquímicos. 

Ahora hablan del SM, dicen cómo manifestarlo, enseñan fotos con líquidos viscosos, y por añadidura, por envidia, lanzan un ataque hacía quien les tendió la mano, años atrás, de forma gratuita, sin pedir nada a cambio. Alterados, se rasgan las vestiduras y dicen que soy un comerciante, un vendedor de libros a precios siderales. Y la verdad sea dicha: si inviertes en un laboratorio de química para producir líquidos de colores y olores tóxicos ¿no invertirías para saber el camino auténtico a la piedra filosofal?. 

Si yo jamás hubiera creado este blog, no habría nadie, absolutamente, que mencionara las virtudes del SM. Ni sabrían que es la materia de la obra. Trevisano pasó años y años buscando la materia. Y yo les regalé eso que ahora no valoran. Y desde web apoltronadas, me atacan día tras día.

Estarían obsesionados con rocíos, robles, antimonios, piritas, sales higroscópicas, y todo ese surtido que bien sabemos los entendidos no conducen a nada. Habrían hecho gastos considerables, mucho más que un mero libro, y seguirían a lo largo de sus vidas, como reflejan las vidas de muchos notables alquimistas, por ejemplo Canseliet, sin lograr el propósito de sus existencias. 

Canseliet : amante de la vía seca, discípulo de Fulcanelli


Pero brindo ese saber, y desde web anónimas, se me critica duramente. Se me llama comerciante. Ese es el agradecimiento por brindar el conocimiento. 

Sabiendo que esto sucedería, porque así es la vil naturaleza humana, decidí ponerle precio al saber. Al menos, si me criticarían, yo habría recibido una suerte de indemnización ante los constantes insultos de alquimistas que se nutren de esta web. 

Pues bien, dicho esto, debo hablar un poco de la pueril privacidad de los foros y de Internet en general. Porque me ha llegado la información que ciertos foros no aceptan alquimistas porque lo que allí se habla es muy sagrado. Convengamos que será sagrado para ellos, pero no para Zuckerberg, que detrás del gigante de Facebook no deja pasar nada que considere de importancia. Millones de dólares le dan el permiso para apropiarse de la información que considere válida y poder poner a ingenieros a trabajar en ello. 

Lo mismo sucede con Google. Nada pasa desapercibido para sus ojos omnipresentes. Nada que sea de utilidad. Uno tiene el pensamiento que creando foros privados la información estará contenida. No es así. Siempre hay un tercero observando. 

Lo peor de todo es que es un tercero que tiene el poder y los medios para llevar a cabo las más variopintas locuras. Google afirmó que dentro de algunos años lograremos la inmortalidad. Vivir por siempre, o al menos mantener la vida, es un sueño humano popular y enseguida los monstruos de Internet intentarán lograrlo con sus muchos medios a disposición. 

Es ingenuidad – y puerilidad mezclada con arrogancia a partes iguales – considerar que nuestro secreto estará protegido usando un foro privado, una cuenta de Gmail, Yahoo, o lo que tercie. Apenas intercambiamos un correo, esa información es procesada, digerida y separada como algo o no de importancia para los monstruos de la informática. 

Si hay algo de valor, pronto se verá en la vida diaria su utilidad y su, desde luego, comercialización. Si todavía nadie vende la medicina universal o la piedra para producir oro puro, es que la información que se está trasladando por Internet no es suficiente. O quizá me equivoque y mañana salgan en las farmacias la cura contra todas las enfermedades. 

El robot de Internet que atrapa las tendencias, también se hace con nuestros secretos o lo que creemos es un secreto. No hay nada que se deseche, todo es analizado e interpretado, y si hay algo plausible, se lleva a la práctica por ingenieros capacitados. 

La alquimia no está protegida en ningún lado mientras utilicemos  Internet. Por eso, los que buscan recetas, como siempre he dicho a lo largo de los años, chocan con la frustración. No quieren pensar y buscan seguir el paso a paso. Olvidan lo importante de este secreto y se enojan si compran un crisol de cuarzo y no les funciona la cosa. Se olvidan de pensar por si mismos, y desprecian el experimento por considerarlo inútil. 

Muchos, dicho sea de paso, probaron el sistema del crisol de cuarzo con notorio éxito. Que ahora me diga un amigo y colaborador que eso es causa de un odio infinito hacía mi persona por un individuo que no le funcionó realmente me hace dar cuenta de nuevo de cuán pueril es la gente. 

Pero por fortuna no todos son así. Y los que siguieron mis enseñanzas hoy día se alzan con la verdad entre las manos. No los mencionaré, porque no lo desean.

En breve, la semana entrante, subiré un video hablado de esto y otras cosas, donde me verán nuevamente en cámara para los que dudan que Rhoend sea una persona. No hay un grupo detrás de mí; siempre he sido un lobo solitario. Y así lo seguiré siendo. 

Por último, no confíen en las redes sociales, ni en Internet, para compartir secretos. Si los tienen realmente, lo último que desearan es mencionarlo siquiera. Si lo hacen, esperen un tiempo y lo encontrarán prostituido en cualquier tienda comercial.

Para los nuevos adeptos, nacidos en virtud de que Rhoend.com exista, les aconsejo la prudencia. Sean hijos del hermetismo. Preferible les digan comerciantes, sopladores, o lo que se quiera, que auténticos alquimistas si en verdad estáis en posesión de la piedra filosofal.