Ladrones de conocimiento : la traición en el amanecer alquímico

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Hace meses atrás, cercano a diciembre del 2016, le expliqué a Jarré, en un encuentro casual en la Patagonia, como hacer el SM en tres a cuatro horas. Le mostré mi propio artilugio, y él tomó debida nota dibujándolo. 

Más tarde, me dijo, que se lo diría a Julian, para que ambos pudieran llevar a cabo dicho experimento. Según me dijo Jarré, con Julián habían conformado una excelente dupla de laboratorio y ambos ahora trabajaban asociados en la Gran Obra. Alenté dicha amistad porque ambos alquimistas me son muy queridos. 

El problema se inició cuando el secreto se trasladó más allá de Julián a las esferas de aquel Círculo Hermético del que hablé antes - que prometían infiltrarse para sacar saber alquímico a los alquimistas profesionales. 

Y llegó a oídos de un integrante quien aprovechó para poner en práctica el procedimiento con rotundo éxito como enseñó en fotos y videos de Instagram. En virtud de la paciencia y dedicación que le tuvo Julián pudo aprender el secreto del SM en pocas horas.

Fue después de este conocimiento adquirido que aquellos alquimistas decidieron rebelarse contra el maestro haciendo lo que la naturaleza humana desprovista de un bien mayor suele hacer: clavando un puñal en la espalda. 

Con el secreto a cuestas, creyeron poder subirse a lomos ajenos y continuar su sendero por si mismos. Pero lo que hicieron, sin saberlo, es perderse en el laberinto del que , ahora sí, jamás podrán escapar. El tiempo me dará la razón. 

De ahora en más, y lo lamento grandemente, no podré ayudar a ningún alquimista que me escriba. He ayudado, como sucedió con el mal agradecido y lisonjero de Frater Albus a infinidad de alquimistas sin pedir nada a cambio. Pero las puertas herméticas se cierran. Y en este cierre, quizá comprendan por qué Fulcanelli desapareció. 

No se puede tener la Piedra Filosofal y a la vez estar en este mundo rodeado de gente ambiciosa de poder, gloria, y fama. La avaricia lleva a estos pocos escrúpulos. Y cuando se tiene la corona, se huye rápidamente denunciando al que se la robó. Y aunque lo he previsto, comprobarlo en la experiencia, es bastante triste. 

Rhoend tiene las horas contadas. Porque todo habrá de desaparecer esta vez para siempre. El saber alquímico no es apto para estos modernos alquimistas de Internet que en lugar de trabajar en sus hornos, denuncian cuentas de Facebook a amigos y a mi mismo (como hace Frater Albus), expulsan de foros privados por capricho y paranoia, y se dedican a lisonjear con los alquimistas a los que creen que pueden sacarles algo de información: atento con esto amigo mio Vasilius, ellos van ahora a por ti.! (Se lo diré, no obstante, por teléfono en un momento). 

Son peores que buitres. Desesperados por arrancar un pedazo de secreto a como de lugar.

Esto es lo que han conseguido esa gente. En esta casa no se responderá más a nadie. Y en breve daré la orden para que el foro desaparezca también.

Lo lamento mucho.