La via del tártaro : el conocimiento en manos equivocadas

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Estuve hasta hace un rato conversando con Jarré a raíz de un correo que le escribió un alquimista, de nombre Shaka, que afirma que le enseñó a cierto alquimista de YouTube, el guardado secreto de la vía del tártaro, que reduce los trabajos de Hercules y nos deja preparado el Alkaest en poco tiempo. 

Enfadado y angustiado, este alquimista escribe que aquel youtuber – conocido por todos los que transitan el ambiente alquímico, y conocido por sus calumnias y timos, entre los que pululan los plagios a esta misma web – le copió el proceso y ahora está en poder el famoso Disolvente Universal

Desesperado, le escribió a Jarré para pedir disculpas porque el soplador está en poder del Disolvente y él fue su maestro sin pretenderlo. Pide disculpas a todos los alquimistas, entre ellos, Vasilius. De alguna manera, recae en mi la responsabilidad para que hable al respecto de la vía del Tártaro. 

En realidad está mal dicha: no es la vía del tártaro sino la de los Carbonatos. 

Lo que se utiliza, y que aquel alquimista de YouTube enseña en videos, son las cenizas de cualquier madera, en lo preferible roble, para extraer su sal por lixiviación. Esta vía, habrá quien lo recuerde, la expliqué hace años atrás cuando dije todo lo que había que decir sobre la vía del roble. Mi querido amigo, Roberto, lo recordará mejor que nadie. 

Hasta avancé la idea de que posiblemente el alquimista vagabundo de Mendoza, de quien tuvimos noticias con Jarré años atrás y que habría logrado la obra aunque viviendo en la miseria, pudo haber usado las cenizas para lograr la piedra filosofal.

En España hubo un alquimista (Weiszacker) que afirmó lograr por está via la piedra roja. Lo mismo en Francia. Y el proceso es harto sencillo, pero requiere cierta paciencia que no se puede acortar.

Pues bien, lo que extraemos de las cenizas, lo sabrán todos los avezados alquimistas, es una sal: el carbonato de potasio. 







El sistema es antiguo, y era la forma usual de sacar esa sal en el pasado para fabricar muchas cosas, entre ellas, el vidrio (la materia más próxima a la piedra si atendemos a Fulcanelli).

Lo que explicó Shaka a este advenedizo alquimista es que una vez se tiene la sal, debe recibir la influencia lunar, o en otras palabras, dejar que se impregne de rocío, atrayendo como imán filosófico este fuego secreto del cielo.



El resultado es un agua turbia, producto del carbonato, a la que pretenden llaman Virgen Negra, y que sería, a grandes rasgos, el Disolvente Universal.

Esto no es así, y sólo diré que quienes sigan esta explicación se conducen al engaño y al error. Se puede lograr la piedra por medio de los carbonatos, en especial, el de potasio. Pero el procedimiento consiste en un artificio secreto que jamás ha sido revelado y nadie lo hará por Internet. Weiszacker lo sabía y lo logró, pero jamás reveló a nadie cómo lo hizo exactamente.

En efecto, en poco tiempo se puede lograr la Gran Obra sólo utilizando la madera de roble como materia prima. Pero la potencia y eficacia de dicha piedra dista años luz de la obtenida con SM.

Digamoslo así: una arranca la pureza y el poder del centro de la nada, arracimando en una materia extraordinaria la fuerza del universo, y la otra, al provenir de una materia especificada, su eficacia es mucho menor.

Y que no haya dudas: el Disolvente Universal es único. No se obtiene por preparaciones más o menos  químicas, hiperquímicas e incluso espagíricas.

Puede haber muchos disolventes del oro, pero el Alkaest es uno sólo. Su obtención se logra a partir de las materias filosofales ya logradas, y para hacerlo - con esto revelo algo que jamás dije - se necesita del mercurio: porque el Mercurio Filosófico, el Alkaest, se hace con el Mercurio.

Sepan disculpar no diga cómo preparar el mercurio. Alguien se me adelantó: el autor de Recreaciones Herméticas.