¿Es la piedra un Don de Dios?

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A raíz del libro que escribí, Legado Hermético, y su cordial recepción entre los hermanos del Arte, ha surgido en uno de ellos, una pregunta que quizá muchos se la plantean y que les puede llegar a ocasionar dudas. ¿En verdad siguiendo lo que menciono en el libro podrás conseguir hacer la Gran Obra?. Si es un Don de Dios, la piedra filosofal, ¿como es posible que pagando una suma de dinero por un libro la obtenga?. 

Veamos. 

Cuando una persona incursiona en la alquimia se prepara siempre a efectuar, hasta que obtiene el secreto, un considerable gasto de dinero. Compra tratados que prometen revelarlo todo (como el de Kamala Jnana) o envían a traducir otros inéditos con la esperanza de obtener el secreto. 

En todo ello, invierten sumas considerables. 

Y si arriban al secreto, ¿acaso no será a través de la inversión de dinero que han hecho y la suma de éxitos y fracasos que le condujeron al mismo?. 

Allí está el caso del bueno de Trevisano que invirtió una fortuna en experimentación con disímiles materias para darse cuenta que la cosa no iba por ahí. 

Siempre es factible fallar, desde luego: aun cuando nos den la receta de la elaboración de una torta. Siempre puede fallar todo. Pero la alquimia no es una receta. Es un entendimiento de la naturaleza, y en ese entendimiento, en esa observación, encontramos el secreto. Si yo les digo que observen atentamente qué es el Spiritus Mundi, y así comprenderán como manifestarlo en sus matraces cerrados, es porque ahí se encuentra la clave: en la observación atenta de la naturaleza

Y de ahí, entenderán cómo hacer la mejor piedra, más potente, más multiplicada. Desde luego, en el libro que proveo dispondrán de todos los datos que ayuden a entender el mecanismo que rige en la naturaleza. Además, dispondrán de las medidas de cada artefacto para que puedan desarrollarse ustedes mismo y donde se cumplen los principios herméticos. Podrán observar dichos diagramas y entender cómo funciona todo. 

La piedra, en efecto, es un don de Dios. Su existencia misma lo es. Pero quienes invierten en un libro, en un matraz, en un horno, están decididos a recibirlo, a perseverar, y a enseñar, en su buena voluntad de búsqueda, que pueden ser aptos para realizar la Obra. 

El Don de Dios se concede a todos lo que perseveran y abren su entendimiento a la naturaleza. Sin embargo, es cierto que más allá de ser un Don de Dios, es un secreto. Y secreto significa que es un conocimiento oculto. Oculto, porque si todos lo supieran, podría en la misma balanza al sabio y al mediocre, al perverso y al honorable. 

Esto significa que el antiguo tuvo que cifrar el secreto. Dejarlo oculto para que “las perlas no fueran lanzadas a los cerdos”

Esto nos habla de que el conocimiento de la piedra es algo que todos podemos acceder. Y aunque en instancia final Dios decida o no concederlo, potencialmente está apto para todos los que lo lleven a cabo. No sé si logro explicarme. 

La piedra es un Don de Dios, pero su manufactura no lo es. Es algo que todos podemos llevar adelante con detallismo, observación y perseverancia. Incluso es algo que nos pueden regalar, vender, etc… ¿Cuantos casos de alquimistas hay en la historia que dieron sus piedras para enseñar que existe.? 

No hace falta que los mencione, ustedes sabrán recordar. 

Espero haberme explicado.