La Materia Prima de la Gran Obra alquimica

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¿Por qué tantos fracasos acumulados a lo largo de los siglos por los alquimistas? De los más renombrados, cuyos fracasos conocemos por su propia pluma, pero que lograron al final la obra, estos han sido Cyliani y Bernardo El Trevisano

Como cuentan, probaron con infinidad de materias, hicieron todo tipo de amalgamas, y aun así no se arrimaban al secreto. Imaginen que debieron probar con rocío, agua de lluvia, tierra de bosque o limo de ríos, antimonios, piritas, cinabrios, etcetera... todas las insinuaciones de materias de los tratados debieron haber probado ¿Y por qué no lograban avanzar?. 

Porque la Gran Obra no se realiza con materias vulgares especificadas por el reino. Esto, al menos, nos lo asegura el autor de mi tratado predilecto, Recreaciones Herméticas y mi queridisimo Bruno de Lanzac. Mi experiencia, día a día, me lo va confirmando sin lugar a dudas. Y una vez lo obtienes, no tienes dudas de si funciona algo o no lo hace. 

En lo respectivo a Recreaciones Herméticas, cuya Materia Prima puede desvelar a más de uno, generando auténticos quebraderos de cabeza, tengo unas palabras. El problema es diferenciar el Sujeto (Nuestra Materia) de la Materia Prima, error que los tratados más antiguos conducen al neófito. 

En nuestro caso, el Sujeto semeja un Agua, muy parecida a la vulgar, pero que no se “encuentra en la tierra de los vivos”. Para llegar a ella es necesario saber escoger la Materia Prima. Lo dice bien claro RH al citar al sabio: 
« Volved a los elementos, -dijo Aristóteles- y encontraréis lo que buscáis » 
Y anteriormente: 
«las sustancias gaseosas y aeriformes son de naturaleza caótica y se invierten fácilmente en los Elementos a los que más se parecen» 
Los antiguos lo creyeron encontrar al elemento en el oro, pero : 
«al no encontrar nada en la Naturaleza capaz de disolverlo, pese a su simplicidad, y no pudiendo extraerle los elementos por ningún otro método, se les ocurrió subir hacia su fuente común; habiendo bebido en ella, llegaron por fin, felizmente, a la meta de su designio.» 
¿Cuál es su fuente común? Pues si beben de ella ya esto es un indicio. Es una especie de Agua, no es la vulgar desde luego: ni el rocío, ni el de la lluvia. Es lo que se conoce como Spiritus Mundi, capaz de resolver a su primera materia todo lo que entra en contacto con él. 

RH: 
“Este agua que algunos llaman con razón « espíritu universal » y que el Inglés Dickinson ha dado a conocer suficientemente, es de una virtud y penetración tan grande, que todos los cuerpos que son tocados por ella vuelven con facilidad a su primer ser.” 
Esta es, a fin de cuentas, la materia con la que trabajamos. Pero para llegar a la misma, es necesario una materia prima capaz de crear las condiciones de atracción. 

Por eso, leemos en RH: 
“Este fuego encerrado en el centro de todos los cuerpos necesita un cierto movimiento para adquirir esta propiedad atractiva y universal que os es tan necesaria y no hay en el mundo más que un solo cuerpo donde se encuentra con esta condición, pero es tan corriente que se le encuentra en cualquier parte donde vaya el hombre; por esto estimo que no os será difícil de encontrar.” 
No puedo brindar el nombre de ese cuerpo, no de manera pública. Es dar el nombre de la Materia Prima con la que se hace todo. Pero es muy transparente cual es. Demasiado transparente. Puedo decir que es sólido y también puede ser blando. «Ferrare describió este objeto como una piedra que no es tal, que es dura y blanda y que no tiene precio»

Esa materia nos posibilita seducir bajo condiciones óptimas el Spiritus Mundi que adquiere una forma de manifestación semejante al Agua. Pero no moja las manos...