El Agua mediante Imanes salinos

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En general, el agua que atraemos de la atmósfera por medio de disimiles imanes, es un agua rarificada que la sal, al presentar sus propiedades higroscópicas, absorbe para sí, y , repleta de esa agua atmosférica, tiene la necesidad de expulsarla como un agua en apariencia vulgar. 

Pero al hacerlo, libera parte de su composición química. Por eso, el agua que obtenemos por medio del Carbonato de Potasio, KOH, NaOH, o la sal común difiere entre sí. Por ejemplo: el agua que se obtiene de la potasa quema los dedos, comparte las propiedades corrosivas típicas de compuestos hidróxidos. La que podemos obtener de una piedra del Himalaya nos deja secas las manos, ásperas, y parecería que contuviera microsales en su composición.

Muchos utilizan el KOH líquido para trabajar en la obra haciendo los empapados y secados. Sin embargo, a nosotros nos interesa atrapar lo que se esconde en el vientre del aire de la forma más pura posible, sin contaminantes. 

La clave de la obra es el Spiritus Mundi, y no la mezcla de docenas de compuestos u operaciones extremas con químicos venenosos.  Una forma de «encapsularlo» es por medio del agua atraída de la atmósfera. Se la puede atraer a través de muchos métodos más o menos eficacez. Por ejemplo, con frío y calor.

El procedimiento que sigue, una vez se tiene una cantidad adecuada, es quebrar la estabilidad de esa agua por medio de algún elemento fácil de imaginar. Flamel ya lo señaló, llamando la atención donde debemos ver. Allí, introducimos nuestra agua captada, y dejamos que la naturaleza haga su trabajo.